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Xabier Santxotena, escultor navarro: 'Me ilusiona que una escultura mía estreche lazos entre dos pueblos que tanto sufren por falta de paz' (en Diario de Noticias)

13/10/2007

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Sandra Atutxa. "Estoy ilusionado, contento", confesaba Santxotena días antes de partir hacia Bogotá. "Es importante que los lazos de unión entre estos dos pueblos sean cada vez más fuertes, más rígidos... Tenemos muchas cosas en común. Hemos parecido y parecemos la ausencia de paz. Una paz tan deseada, tantas veces solicitada por sus habitantes", decía el escultor navarro. Euskadi y Colombia estarán más unidas, gracias a una escultura que ya preside el parque Gernika, frente a la Euskal Etxea de Bogotá. La pieza, de tres metros de altura, es un homenaje a los derechos humanos universales en la figura de Jesús de Galíndez. Xabier Santxotena partió el domingo pasado hacia Bogotá para asistir al acto de inauguración. Pero antes, compartió con este periódico su satisfacción por el proyecto.

-¿Un sueño hecho realidad?

Sin duda. Este proyecto es fruto de mucho trabajo. Surge de la ilusión de los responsables de la Euskal Etxea de Bogotá.

-De la primera casa vasca de Colombia.

Así es. El proyecto se ha fraguado en un año. Cuando los responsables de Colombia llegaron a Euskadi venían con la idea de tomar una escultura de los escultores Txillida u Oteiza... pero conocieron mi obra y dijeron: "Esto es lo que queremos". Ahí comenzó todo. A partir de ahí les mostré mi museo, mis obras...

-Una escultura y dos países.

Una escultura y dos países que han sufrido, que siguen sufriendo y que necesitan la paz. Cuando me comentaron la idea no dudé cuál debía de ser la obra para colocar frente a la Euskal Etxea.

-¿Ninguna duda?

Ninguna. No dudé. Uno de los promotores de esta idea, Jaime Almanza, un hombre que siendo precolombino tiene una sensibilidad infinita y un amor por Euskadi que me fascina, vio la obra y le gustó. Cuando le mostré las esculturas él también se fijo en la misma pieza que me gustó a mí.

-¿Un regalo para los vascos y vascas que viven en Colombia?

Es un regalo para los vascos y vascas que viven en Colombia y es un regalo para todos los que deseen la paz.

-Un gesto de generosidad, sin duda.

Bueno, tampoco tuve dudas en esa cuestión. La pieza se hace en un taller de Bogotá. Yo decidí donarla. Les he dado los derechos de autor y los planos para poder reproducir la escultura. Cuando se inclinaron por esta obra pensé: ¿Qué te conlleva ir pidiendo precios a unas personas que están trabajando por echar a andar una Euskal Etxea en Bogotá? Me pareció tan maravilloso que tuve claro el donar la obra a los hermanos colombianos. Bastantes problemas tienen para que nosotros en vez de echarles una mano les pongamos zancadillas.

-¿Por qué ha elegido esta pieza y no otra?

Es una obra de gran simbolismo para mí. Entre todas las esculturas que tengo en mi museo la que se va a colocar en Bogotá es de las más emocionantes. Como he comentado a Jaime Almanza, promotor de la idea, le gustó y fue suficiente para tirar adelante con el proyecto.

-Una obra que homenajea a Galíndez.

Así es. Está relacionada con Bogotá a través de un señor llamado Patxi Abrisketa, que fue albacea de Jesús Galíndez, y que tuve el gusto de conocer.

-Es una pieza concebida por la paz.

Por la paz y los derechos humanos. La paz es universal y es lo que todos deseamos, todos añoramos y tanto tarda en llegar.

-Y como ejemplo tenemos a Euskadi y a Colombia, ¿no es así?

Pues sí. Tanto aquí como en Colombia vivimos mucha tensión.

-Para quien no conozca el personaje. Cuéntenos Xabier, ¿quién fue Jesús Galíndez?

En marzo se han cumplido cincuenta y un años de la desaparición de Galíndez. Este hombre fue letrado en el Gobierno vasco, fue una personalidad y trabajó en la República Dominicana con Trujillo. Aunque nacido en Madrid, siendo un niño se trasladó a Amurrio. Fue una persona inquieta, muy viajera. Fue delegado del Gobierno vasco en el exilio, profesor en la Universidad de Columbia y miembro de la ONU. Fue secuestrado, torturado y echado a los tiburones en la República Dominicana. Hay una película de Vázquez Montalbán que recoge aquella atrocidad.

-Descríbanos la obra.

Es una pieza de 3,15 metros. Más grande que la obra original que poseo en mi parque museo. La original es de hormigón y la que se va a colocar en Colombia va a ser de acero.

-Se va a colocar frente a la Euskal Etxea de Bogotá. ¿Ha visto el lugar?

En el mes de marzo estuvimos en Bogotá para llevar la escultura en pequeño de forma simbólica. Fue entonces cuando tuve la suerte de visitar la Euskal Etxea y de pisar el parque Gernika donde se colocará la próxima semana la obra.

-¿La ubicación la ha elegido Santxotena?

Sí. Cuando llegamos hice un repaso a la zona y paseé por el parque. Enseguida visualicé donde debía ir colocaba de pieza. Desde aquí he enviado todos los planos. La pieza ha ido desmenuzada para que en Bogotá se realice a escala. Tienen que soldarla.

-¿Y dónde va ubicada? ¿En el centro?

Un vasco nunca colocaría una obra en el centro de un parque.

-Ah, ¿no?

No, por Dios.

-¿Por qué?

Porque el centro hay que respetarlo. Los vascos somos perifrásticos. La obra va colocada en un lateral.

-Parque Gernika. Nombre con mucha simbología, ¿no?

Ahora se llama nuevamente parque Gernika, pero en su día se llamó Palermo. Cuando se planteó cambiar el nombre no hubo ningún problema y, por si fuera poco, se ha logrado que una escultura a los derechos humanos presida el parque. Además, yo concibo este lugar como el parque de las libertades. Con obras concebidas para la paz.

-Me ha contado un pajarito que el lehendakari asistirá al acto de inauguración.

La verdad es que no tengo noticia de ello. Lo cierto es que conociendo a Jaime Almanza estoy seguro que el acto inaugural de la escultura será especial y muy emotivo. No me cabe la menor duda.

-¿Tiene ganas de ver la obra?

Muchas. Es como un hijo.

-¿Qué supone para Santxotena tener una obra en medio de una ciudad como Bogotá?

Es importante, aunque para mí todas las obras son igual de importantes. No me gusta destacar a una más que a las otras. Todas son parte de mí, y por lo tanto las quiero de igual manera, independientemente del lugar donde estén ubicadas. De todos modos en este caso concreto la finalidad y lo que representa la pieza es lo que lo hace más especial, sin duda.

-¿Cuáles son los encantos que esconde Colombia?

Muchos. Colombia es un país impresionante. Un fenómeno que siempre me ha sorprendido es la cantidad de apellidos vascos que hay en este país. En la zona de Medellín principalmente.

-Un país que merece la pena conocer. ¿No es así?

Vaya que si merece. Lo cierto es que estoy encantado, ilusionado que una escultura mía estreche los lazos de unión entre Colombia y Euskadi. Dos pueblos que sufren por la falta de Paz. Parece que Colombia es inseguro, pero luego vas allí y para nada. Lo mismo pasa en aquí. En Madrid piensan que vivimos todo el día con la metralleta debajo del brazo y no es así.

(publicado el 13-10-2007 en Diario de Noticias de Navarra)


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