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Izaskun Kortazar: "Puedes quedarte en Euskadi, pero si no sales y conoces, te puedes estar perdiendo muchas cosas"

19/02/2015

Residente en Boise, la sondikarra Izaskun Kortazar planea viajar en verano a Brasil a realizar voluntariado social e impartir clases de euskera de la mano de la Euskal Etxea de Rio Grande do Sul (foto EuskalKultura.com)
Residente en Boise, la sondikarra Izaskun Kortazar planea viajar en verano a Brasil a realizar voluntariado social e impartir clases de euskera de la mano de la Euskal Etxea de Rio Grande do Sul (foto EuskalKultura.com)

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La localizamos en la Boise State University (BSU), donde imparte clase 'full time'. Tiene 38 años y reside desde hace 12 en EEUU. Euskaldunberri, ha sido coordinadora de Euskera de NABO. Este verano irá como voluntaria a Brasil y ya aprende portugués. Es una vasca del mundo.

Joseba Etxarri. Boise, EEUU. La verdad es que no para. La conocimos en 2004 cuando vino a Idaho e impartió clases de español en la Universidad de Idaho en Moscow, para continuar más tarde como andereño en la Ikastola de Boise. Luego vendrían otros dos años en la Universidad en Washington para graduarse con un master en Literatura Española y un nuevo año en la ikastola boiseana. Luego inauguró y desarrolló durante casi seis el puesto de coordinadora de Euskera de NABO, siendo chairperson (responsable) Martin Goicoechea. Izaskun Kortazar es sin duda una persona inquieta, dinámica y trabajadora. Tiene sueños y los persigue hasta, las más de las veces, lograrlos. Tiene claro que merece la pena arriesgarse y no le importa deslomarse en ello.

-Eres euskaldunberri.

Me euskaldunicé con trece años, junto a mis hermanas --somos trillizas-- Maitane y Estitxu. Fuimos en verano a clases de euskera y al año siguiente inmersión en el instituto, hasta euskaldunizarnos por completo.

-En Euskadi, de más joven, fuiste voluntaria en trabajo con presos.

Sí, en la Pastoral Penitenciaria. Hay presos que tienen derecho a salir y no pueden. Nuestra labor era parte de programas de reinserción, mostrar cómo vivir el tiempo libre y la vida de un modo positivo y acompañarles en salidas iniciales en las que les hacían análisis antes y después para comprobar que no habían consumido droga. Si funcionaba, luego salían con su familia. Los presos y quienes han pasado por la cárcel son en mi opinión algunas de las personas más discriminadas en nuestra sociedad. La gente piensa "algo habrán hecho", "se lo merece", y se les obliga a vivir una vida que dista mucho de ser digna, con muchos de sus derechos cercenados y un maltrato que perdura aun cuando salen de la cárcel. Nos conmovemos con otras cosas, pero no ante estas otras realidades.

-Estudiaste magisterio en la rama de inglés...

Pero el nivel de la lengua era el que era, de modo que viajé durante un verano a Londres y otros dos a Escocia, para practicar el inglés y trabajar, en Escocia, en un restaurante, hasta que me vine para Estados Unidos.

-¿Cómo fue eso?

Había leído sobre la Ikastola de Boise cuando estudiaba Magisterio, pero decidí finalizar los estudios antes de planteármelo nuevamente. Estuve cuatro años en Euskadi impartiendo clases de euskera y tenía una cierta inclinación por el reto, por enseñar euskera en lugares con condiciones menos favorables para el aprendizaje. Y Estados Unidos siempre me había atraído. Tenía 26 años y ese año solicité siete becas, de las que me concedieron tres: una para Londres, que deseché, y dos para Idaho, una para impartir español en la Universidad de Idaho en Moscow y otra para la Ikastola. De modo que primero fui a Moscow y más tarde a la Ikastola de Boise, en 2003-2004.

-También estudiaste un master, y te convertiste en la primera coordinadora de Euskera de NABO, la federación de entidades vascas de EEUU.

Desde siempre había soñado con impartir clases de euskera en EEUU. Aquí se daban clases en diferentes euskal etxeas y le propuse a NABO crear esa figura. La idea fue muy bien recibida. Se trataba de sistematizar, en alguna medida homogeneizar y dotar de materiales y asistencia técnica y didáctica a quienes impartíamos clase, organizando barnetegis e incentivando a los profesores y profesoras. Estuve seis años y fue una experiencia francamente bonita. Abrimos nuevas clases y dinamizamos otras, organizamos actividades en torno al euskera, como la Korrika, coros de Santa Agueda, Día del Euskera, los propios barnetegis y, lo que creo que es igualmente importante, dotamos de más visibilidad y prestigio al euskera en el seno de NABO y de sus actividades.

-Hoy día das clase en la Boise State University.

Compatibilizo un trabajo diario de clases de Español con otras labores, de divulgación del Euskera y la Cultura Vasca en colaboración con el Programa de Estudios Vascos de la propia BSU y el Museo Vasco. Creo que en relación al Euskera y la Cultura Vasca es importante no limitarnos a actividades en los círculos vascos, sino salir y enriquecer desde nuestra cultura el conjunto de la sociedad que nos rodea.

-Has hallado tiempo incluso para retomar actividades que ya realizaste en Euskadi años atrás.

Sí, estoy empezando a colaborar en una cárcel en actividades en relación a presos. Y este verano retomaré una idea que arrastro desde antes de venir a Estados Unidos: de hecho, aunque luego me he quedado hasta ahora 12 años, inicialmente vine aquí con la idea de estar un año y viajar luego a Brasil. De modo que este verano voy de voluntaria a Brasil, en labores sociales, y también en relación a la comunidad vasca, puesto que impartiré algunas clases de euskera en colaboración con la Euskal Etxea de Rio Grande do Sul.

-Una pregunta que quizás se hagan algunos de nuestros lectores: ¿es fácil hoy día para un europeo --o latinoamericano-- vivir y trabajar de modo legal en Estados Unidos?

No. Si no tienes estudios realizados o finalizados aquí, no es nada fácil.

-¿Qué consejo darías a los jóvenes que se estén pensando dar algún paso en el extranjero?

Creo que cada cual tiene que buscar y hallar su propio camino, conocerse a sí mismo. No existen por tanto recetas seguras. Pero sí animaría a la gente a viajar, no solo por motivos laborales, sino por ver, para conocer y experimentar otras culturas. Sin duda animaría a salir. Cuando viajas te ocurren cosas que nunca te pasarían en Euskadi, si te quedas en casa corres el riego de perderte muchas cosas. Creo que viajar y aprender otras lenguas es una de las inversiones más importantes que una persona puede hacer en sí misma.



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