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El Vaticano insufla aires conservadores a la Iglesia vasca; La Santa Sede ha nombrado obispo auxiliar de Bilbo al gernikarra Mario Iceta, simpatizante del Opus Dei (en Gara)

07/02/2008

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Agustín Goikoetxea. La decisión de la Santa Sede de nombrar obispo auxiliar de Bilbo al gernikarra Mario Iceta Gavicagogeascoa, durante el último año vicario general de Córdoba, muestra la férrea voluntad de la Curia vaticana de insuflar aires conservadores a la Iglesia vasca, tachada de «progresista» por los sectores más ultraderechistas y reaccionarios del Estado español.

Dos años llevaba el nombre de Mario Iceta en las quinielas de los «obispables». En un principio, se le postuló como sustituto de Ricardo Blázquez, a quien algunos ya situaban como arzobispo de Iruñea y obispo de Tutera, relevando al integrista Fernando Sebastián. No fue así, ya que el Vaticano optó por situar al arzobispo castrense Francisco Pérez González al frente de la diócesis navarra, reforzando el perfil del antecesor.

La siguiente pieza del puzzle a mover era la del obispo auxiliar de Bilbo, tras la renuncia del iurretarra Karmelo Etxenagusia, al cumplir en abril del año pasado 75 años. Entre los candidatos que se barajaron estaba Gaspar Martínez Fernandez de Larrinoa, secretario general de la diócesis y hombre que ejerce un severo control sobre la curia vizcaina; sin olvidar al vicario general, Ángel María Unzueta Zamalloa, otro «factotum».

Otro nombre fue el del bilbaino Joseba Segura Etxezarraga, destinado a misiones en Ecuador, al que distintas fuentes señalaron como implicado en la búsqueda de una salida negociada al conflicto político que vive Euskal Herria. Mantiene además una excelente relación con el actual prelado de Donostia, Juan María Uriarte.

El hombre de Blázquez en estas quinielas era el claretiano bergararra Xabier Larrañaga Oyarzabal, profesor de Eclesiología en la Universidad de Deusto y considerado un «hombre templado». También se le sitúa desde hace un tiempo como sustituto de monseñor Uriarte, que el 7 de junio cumple la edad preceptiva de renuncia, según el Derecho Canónico.

Con la elección de Iceta Gavicagogeascoa se ha cumplido una de las normas no escritas en la sucesión de los obispos: Se ha elegido a un obispable de otra diócesis. La reciente visita de Ricardo Blázquez a Roma tampoco ha debido influir pues el gernikarra, formado en la Universidad de Navarra y en Andalucia, disponía, además del placet del presidente de la Conferencia Episcopal Española, del padrinazgo de Rouco Varela. El cardenal madrileño forma parte de la Congregación de Obispos de Roma, ahí su influencia.

El nuevo obispo auxiliar es simpatizante del Opus Dei y dispone a sus 42 años de una abultada formación en Medicina, Bioética, Economía y Teología. Su elección es considerada dentro y fuera de la curia diocesana de Bizkaia como «un movimiento estratégico» de los sectores reaccionarios que dirigen la Iglesia católica para «tratar de meter en cintura» al clero vasco. Su influencia se aventura crucial en este menester.

Mario Iceta es considerado asimismo un buen administrador, motivo por el que en 2005 fue nombrado componente del Consejo de Administración de Caja Sur, caja de ahorros dependiente de la Iglesia católica y que está envuelta en diversas polémicas por su gestión. Se encargó directamente de su Comisión de Inversiones.

Relevos en una curia vetusta

El siguiente paso transcendental en los relevos en la vetusta Iglesia vasca será designar al sucesor de Juan María Uriarte, en cuyas quinielas se encuentra el actual prelado de Palencia, el conservador José Ignacio Munilla, de 45 años, natural de Zumarraga y euskaldun, al igual que Iceta. Ambos obispos «jóvenes» están llamados a ser personas claves en la orientación que Joseph Ratzinger desea dar a la Iglesia, también a la vasca cuyos postulados son mal recibidos por sus «ojos y oídos» en el Estado español, los cardenales Antonio María Rouco Varela y Antonio Cañizares.

Mientras personas como Iceta Gavicagogeascoa ascienden en la curia por su pensamiento integrista, convirtiéndose en el miembro más joven de la Conferencia Episcopal Española, la sección española de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la antigua Inquisición, prepara una «llamada notificación de censura» sobre el libro del teólogo José Antonio Pagola "Jesús, Aproximación histórica''. El teólogo, sacerdote y director del Instituto de Teología y Pastoral de Donostia afirma en su polémica publicación que Jesús de Nazaret fue un «obrero de la construcción» con un «proyecto», el de un Dios «al que interesaba más la gente que la religión y que cuestionó «el sistema de la pax romana».

Pagola, vicario general siendo obispo José María Setien, se enfrenta a la campaña desatada por el sector conservador de la Iglesia, en el que ha creado alarma que su libro se venda «como rosquillas». El obispo de Tarazona, Demetrio Fernández González, ha sido quien ha puesto en el disparadero la obra. El prelado es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y, por tanto, su razonamiento tiene gran importancia pues será una de las personas que cuestionen el contenido del libro editado por PPC, de la Congregación Marianista.

El titular de la diócesis de Tarazona argumentó que la obra del de Añorga refleja un Jesús de Nazaret que «no es el Jesús de la fe de la Iglesia», instando a otros teólogos oficiales a que analicen el contenido de las reflexiones de Pagola para actuar en consecuencia.

(publicado el 07-02-2008 en Gara)


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