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Angel Katarain: "Nuestra diáspora es como la madre, la tratemos mejor o peor siempre está ahí para reflejar con amor lo más bello de nosotros"

02/06/2017

Los documentales de Angel Katarain llegan a Argentina en el marco del Ciclo de Cine Vasco Itinerante. Hoy segunda entrega en Euskaltzaleak de Buenos Aires
Los documentales de Angel Katarain llegan a Argentina en el marco del Ciclo de Cine Vasco Itinerante. Hoy segunda entrega en Euskaltzaleak de Buenos Aires

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De reconocida trayectoria en el ámbito de la producción musical, hace tiempo que Angel Katarain incursionó en el mundo de la cinematografía documental. Su proyecto ‘Semillas en el Tiempo’ pretende reflejar y recuperar la huella vasca en el mundo, empezando por Cuba. Hoy se proyecta en Buenos Aires "Zulueta, azúcar moreno", la segunda entrega de su serie ‘Siete Calles de La Habana’, Katarain conversa con EuskalKultura.com sobre su trabajo y proyectos y sobre la importancia de la Diáspora para Euskal Herria.

Sabrina Otegui / Buenos Aires, Argentina. Hace poco más de un mes se estrenaba en Buenos Aires ‘Belascoain, la calle de los pelotaris’, el primero de los documentales de la serie ‘Siete Calles de La Habana’. El material fue recibido con aplausos por el público del Ciclo de Cine Vasco de la asociación porteña Euskaltzaleak y está a disposición de las euskal etxeas que lo deseeno en el país austral. Y hoy se estrena en el euskaltegi porteño la segunda entrega, 'Zulueta, azúcar moreno'. Carlos Gabilondo, nos puso en comunicación con el realizador ordiziarra, que respondió amablemente a nuestras preguntas.

¿Cuándo y cómo surge ‘Semillas en el Tiempo’?

Llevo años viajando a Cuba y en esos viajes pronto me di cuenta de que por allí habían pasado muchos vascos, que dejaron un rastro notable. Sus huellas han quedado, por ejemplo, en lugares que hoy llevan nombres vinculados a nuestra tierra. Así empecé a interesarme por el tema, y animado y con la colaboración de amigos tanto de Euskal Herria como de Cuba, hacia 2008 fui concretando el plan. En un comienzo surgió la idea de hacer una serie de documentales partiendo de nombres de calles de La Habana; más tarde ampliamos la idea a 'Semillas en el tiempo', proyecto más ambicioso que busca recuperar historias vinculadas a los vascos, ya no solo en Cuba, sino en el mundo. Se trata de extraer el recuerdo y plasmarlo en libros, en documentales y en contenidos web.

Suena a proyecto ambicioso...

Cuento con colaboradores, en algunos casos comunes a diferentes trabajos y en otros gente implicada en solo un proyecto. Son historiadores y cineastas que aportan ideas desde ambos lados del océano; estudiosos de las materias, que me ayudan a certificar y contrastar los contenidos. La lista es larga y no quisiera olvidar a nadie, por lo que os invito a leer sus nombres en los créditos de los documentales o en la web www.semillaseneltiempo.com. Creo que el rigor es importante, y nunca me habría metido en el proyecto sin el debido asesoramiento. Se trata de documentales, por lo que partimos del precepto de que vamos a contar algo real, de modo que se hace imprescindible el contraste y la verificación de los datos. Si cometemos errores al contar las noticias del día, imagina cuando te vas cien, doscientos o más años atrás…

¿Cómo ha sido el proceso de grabación y montaje?

Lo mío es lo que entre la gente de este medio llamamos, 'Cine de guerrilla', sin pre-guion. Esto quiere decir que una vez que tenemos el tema seleccionado, el primer paso es recopilar información en bibliotecas, archivos, filmotecas, internet, etc. Hay un importante trabajo de investigación porque en algunos casos se trata de historias bastante perdidas. Una vez dado este primer paso, hay que pensar en candidatos idóneos que puedan ayudar a contrastar la información e invitarles a participar de forma activa como entrevistados. Poco a poco una historia más o menos inconexa se va dibujando en la mente; el guión va como queriendo aparecer después de cada entrevista o después de cada nueva aportación; varía en su forma porque los nuevos datos se van incrustando, superponiendo, y desplazando a otros en esa cinta o grabación virtual que se va trazando en la mente.

En paralelo toca salir a las calles, en mi caso casi siempre solo, porque no es fácil hallar a quien aguante tantas horas calle arriba, calle abajo, pateando, filmando y preguntando a la gente sobre los temas o personajes que corresponda. Son momentos en los que toca también sentarse en las aceras a esperar a que pase algo curioso, apuntando y filmando cosas a veces sin aparente relación con el tema; son imágenes de recursos que luego en el montaje te vienen bien cuando menos te lo esperas. En algunas calles de La Habana, seguro que algunos recuerdan todavía al tipo aquel fundido en la pared apuntando con su cámara.

El montaje empieza casi a la vez que todo esto. Es llegar de la calle y volcar los datos al ordenador y empiezar a ordenarlos, en un orden que se irá volviendo más preciso y complicado al ir añadiendo información. Se trata del acto maravilloso y solitario de partir de una historia desmembrada que debe ir tomando alguna forma. A veces después de mucho editar te das cuenta de que te faltan o de que la historia te pide otras imágenes o aportaciones, una visión diferente o introducir un personaje nuevo; así que vuelta a la mochila, micro y cámara. Cuando el documental parecía estar casi acabado, lo mismo te das cuenta de que vas a necesitar otro año o más para terminar... en este caso, como no tengo que responder a ningún plazo de entrega, no hay problema.

Paralelamente, es importante conversar con la gente y preguntarte continuamente cómo contar la historia influyendo lo menos posible, cómo hacerlo tratando de no imponer tu visión, cómo hacer que sea posible que el propio espectador sea quien interprete el cuento.

Por ahora los documentales han sido filmados solo de Cuba…

Hasta ahora sí, aunque me gustaría poder aterrizar en otros puertos. Siempre digo que 'Semillas en el tiempo' es una idea muy grande para un equipo muy pequeño; en este momento aunque esté bien asesorado, a nivel operativo estoy solo, realizo los documentales con mi dinero, fruto de otras actividades, no hay más remedio, esto se queda en una especie de hobby para mi tiempo libre.

En Euskal Herria eres una persona conocida por tu trayectoria como ingeniería de sonido ¿Cómo ha sido este salto al cine?

En realidad la fotografía y el cine me han atraído desde siempre, aunque mi carrera profesional haya ido ligada sobre todo al mundo de la grabación y la sonorización de grupos musicales. He pasado entre artistas de la canción vasca 40 años de mi vida y he estado implicado en multitud de proyectos audiovisuales. Mucho tiempo aprendiendo, colaborando para creaciones de otros y disfrutando de un trabajo que me gusta, pero también atrapado en el espíritu del capital, sin tiempo para crear, y luchando porque salgan los números, tratando siempre de sacar la cabeza a flote.

El mundo del cine siempre me atrajo pero en el pasado había quedado fuera de mi alcance por su complejidad y aparatosidad técnica, humana y económica a la hora de articular una producción. Es ahora cuando el precio y la portabilidad de la tecnología permiten que equipos muy reducidos de personas podamos plasmar nuestro proyecto en la pantalla; y es en estos últimos años cuando el tiempo, el fin de las deudas y un espíritu minimizador me han permitido unos espacios para desarrollar un poco esta faceta que me gusta.

 ¿Cuál es la génesis, cómo te preparás antes de un viaje a Cuba, cuando vas a hacer las tomas de imágenes y entrevistas?

Mi maleta es como la de cualquier turista, todo entra en 23 kilos, y no necesito permisos especiales para filmar porque cuando voy tengo una idea sobre algo, pero no hay plan previsto que haya que cumplir por contrato. Mi material de filmación es portable, pequeño, casi microscópico; sencillamente lo llevo y cuando me encuentro asentado me pongo a repasar el personaje o el tema del próximo documental, me voy animando, me adentro, me apasiono y si nada se interpone me digo... 'a la calle'. Hasta ahora mis documentales se han preparado e iniciado en Cuba y se han terminado de montar en el País Vasco.

El fruto de este trabajo ha comenzado a exhibirse en varias ciudades de Argentina a través del proyecto Cine Itinerante Vasco que conduce Carlos Gabilondo, en lo que supone su estrena en la diáspora vasca de América del Sur. ¿Se han proyectado en Euskal Herria? ¿Qué expectativas tenés?

Me siento satisfecho haciendo un buen trabajo y procuro que me guste a mí y al equipo que me asesora; eso es suficiente. Si además la gente los viera... pues mejor, estos documentales llegan a Argentina cuando todavía en Euskal Herria apenas se han proyectado. Generar interés público y promover es un cantar donde yo no sé manejar las notas.

¿Expectativas? Me conformo con que de vez en cuando se proyecten en algún lugar y que las personas de verdad interesadas puedan encontrarlos en internet junto a información, libros y otros contenidos de interés a través de la página web: www.semillaseneltiempo.com.

La serie ‘Siete Calles de la Habana’ de ‘Semillas en el Tiempo’ está compuesta por siete documentales. De esos, ‘Belascoain’, ‘Zulueta’ y ‘Espada’ ya están disponibles. ¿Cuál es el siguiente personaje vasco-cubano que conoceremos?

En La Habana hay veintiocho calles con nombres vascos, y para la serie seleccionamos siete, haciendo un guiño a las Siete Calles de Bilbao. A las tres que ya están listas les seguirá el título ‘Ayestaran’. Independentista nacido en Cuba, hijo de vascos comerciantes emigrados a la isla, Luis de Ayestaran tuvo una vida corta, sesgada en el patíbulo por los integristas españoles de la época cuando tenía 24 años. Apenas teníamos información sobre sus andanzas y ha sido precisamente una vieja editora de Argentina, El siglo XX, la que nos ha proporcionado un pequeño libro titulado, Vida y martirio de Luis de Ayestaran y Moliner, editado en 1936; se trata de una conferencia de José Manuel López Cabrera que nos ayudará a desmembrar su figura.

‘Aranguren’ y ‘Goicuria’ son historias similares, datadas en la misma época y en la misma guerra; es probable que al final las tres vidas terminen enlazadas en un mismo capítulo.

El último sería ‘Loynaz’, quizás la más complicada de abordar, ya que trata de contar la historia de la familia Loynaz del Castillo, hijos de un músico y general del ejército libertador en Cuba. Son cuatro escritores y poetas de vidas muy diferentes, pero apasionantes todas.

También en Argentina son incontables en todo el país las calles con nombres vascos. ¿Alguna posibilidad de que el proyecto 'recale' en Argentina?

Posibilidades, sí... solo tiene que ocurrir que un señor muy rico y enamorado de la historia vasca venga a entregarme una tarjeta visa sin límite. Desde aquí le anuncio que no le aceptaré plazos ni condiciones; solo que su dinero se empleará bien, pondré a un incontable equipo de ilusionados realizadores a trabajar recuperando hasta el cuento más recóndito de nuestros paisanos en cualquier parte del mundo.

Dejando de lado la broma, sí, el único impedimento para la expansión de este proyecto es el económico.

La exhibición del primer documental ha suscitado gran expectativa en relación a los siguientes. Aprovechando este espacio en EuskalKultura.com, ¿qué te gustaría decirles a los espectadores que verán el documental?

En la primera parte de ‘Belascoain’ seguramente vieron a un tipo un poco inquieto, como el ambiente de las aceras que filma. Va paseando con su cámara y va incidiendo en diferentes temas relacionados con la calle, buscando no se sabe muy bien qué. En la segunda parte de la historia me centro y el documental se vuelve algo más emocional y clásico, transportándonos al fascinante mundo de los pelotaris que emigraron a Cuba.

Cuando se acerquen a ver ahora ‘Zulueta’ y más tarde ‘Espada’, todo será diferente. Aquí el trabajo de extracción con la noria de la historia se vuelve el principal protagonista. Mi mayor temor ha sido no apabullar con la cantidad de datos que, por otro lado, por su carácter inédito no podíamos obviar; pero quería dejarlos caer, que aparecerieran sin alarde, sin llamar demasiado la atención, de manera casi desapercibida.

Pero sobre todo me gustaría decir desde aquí a los posibles espectadores que hay algo común en todos los capítulos y que me persigue hasta por las noches. Este tipo de documentales corren el riesgo de no ser a veces amenos para el público en general, ¿cómo hacer para contar sin aburrir a quien no es siempre amante de la historia? ¿Cómo hacerlo sin caer en lo burdo, sin caer en alardes sónicos, tambores ni focos encendidos? Ahí os dejo el producto... espero haberlo conseguido un poquito.

Un trabajo realizado en la Diáspora, que se visiona ahora en la Diáspora… ¿Creés que los vascos y descendientes de vascos diseminados en el mundo son importantes para Euskal Herria?

Pienso que la Diáspora es hoy la representación constante de nuestra identidad como pueblo en el exterior; el sentimiento lejano de la raíz por parte de estas comunidades trata de mantener a esta gente unida preocupándose con verdadera pasión natural por todo aquello que los conecte de alguna manera a su origen. Estas personas y grupos se convierten así en la mejor de las embajadas para Euskal Herria en el mundo.

Es triste decirlo pero siento que la Diáspora está más pendiente de nosotros que a la inversa. Ella es hoy la madre, la tratemos mejor o peor, siempre estará ahí para reflejar con amor lo más bello de nosotros.



Comentarios

  • Excelente

    Bikaina! Salbuespenezko film dokumentalak. Historia Kubatarreko bideetan garraiatzen gaitu. Eskerrik asko, jaun gidatzailea!

    Norma Ester Carrizo (San Isidro), 05/06/2017 20:51

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