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Las Diputaciones vascas financian en Madrid la restauración del templo de San Ignacio, que dirige la Real Congregación de Naturales y Oriundos de las Provincias Vascongadas (El Correo)

15/11/2006

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Laura Caorsi/Bilbao. Las tres Diputaciones vascas han destinado 450.000 euros para reparar y mantener una iglesia de Madrid: la parroquia de San Ignacio de Loyola, ubicada en la calle del Príncipe, muy próxima al Congreso. Así lo anunciaba ayer la diputada de Cultura de Vizcaya, Belén Greaves, quien explicó el origen de dicho acuerdo. A pesar de encontrarse en otra comunidad, la parroquia pertenece desde hace siglos a una fundación vasca: la Real Congregación de Naturales y Originarios de las Tres Provincias Vascongadas, más conocida como 'Los Oriundos'. La asociación y las Diputaciones mantienen un vínculo histórico muy estrecho que se remonta al siglo pasado y que ha permitido realizar «obras y mejoras puntuales» en el edificio madrileño.

Esta vez ha sido casi medio millón de euros, pero ha habido otras ayudas, como las de 1940, cuando las Diputaciones colaboraron en su reconstrucción y mantuvieron vigente el lazo con 'Los Oriundos'. «Aunque nadie sepa de nuestra existencia, estamos aquí desde 1715 y hemos asumido el mantenimiento del templo», desvela su presidente, Antonio de Orbe Díaz. La obra de la entidad que dirige es tan profunda como los cimientos de la iglesia. Durante casi trescientos años, ha sostenido al edificio en pie, y también las tradiciones vascas en la capital del reino. Los domingos y festivos se celebra una «misa bilingüe» en euskera y castellano, y el día del Corpus, por ejemplo, el culto adquiere un matiz regional con la participación de dantzaris y txistularis de la Euskal Etxea de Madrid.

«Los días normales recibimos a unas cien personas, pero en las fechas patronales, como San Ignacio, San Prudencio y la Virgen de Begoña, vienen muchas más», explica De Orbe. La mayoría de los asistentes son vascos radicados en Madrid o «amigos que están de paso», aunque la iglesia está «abierta a todo el mundo». «Y cuanta más gente venga, mejor», matiza. Su espíritu es entusiasta, especialmente ahora que cuenta con el respaldo económico de las Diputaciones y comienza a proyectar la reparación de la fachada de la iglesia. «Se trata de un frente neorrománico muy bonito, pero muy deteriorado», describe. Un frente del siglo XVIII que ha resistido «un incendio masivo» en plena Guerra Civil.

Pero las batallas, ahora mismo, tienen que ver con la estructura del templo y de la casa rectoral adyacente, también propiedad de 'Los Oriundos'. «Ya arreglamos un tejado y hemos hecho otras obras -relata el presidente-, pero no es sencillo reunir los fondos. La recaudación es siempre inferior a los gastos y la iglesia necesita una gran reforma».

La fachada le dará, sin duda, «un nuevo aspecto» al edificio. Pero el interior --y la esencia-- permanecerán intactos. «Se mantiene la celebración de las honras fúnebres y se realizan bodas en concordia con la parroquia de San Sebastián», explican desde la Congregación, que nació con 109 socios y hoy reúne a más de 600 miembros. «Por ubicación, dependemos del Obispado de Madrid, pero es el de Guipúzcoa el que nos envía a sus sacerdotes», puntualiza de Orbe Díaz.

Vascos necesitados

En efecto, los religiosos de esta iglesia también proceden de Euskadi. «Por lo general son capellanes que vienen a completar sus estudios en Madrid. Pasan dos años aquí y, mientras tanto, nos dan misa». El párroco actual se llama Pedro Ugalde y, como dice el presidente de la Congregación, «ya lo tenemos medio fijo».

La relación con la Iglesia vasca «es muy estrecha», asegura De Orbe. También lo es con su Administración, que se ha «comprometido» a colaborar para resucitar el antiguo esplendor del edificio. De momento, lo que jamás se ha deteriorado es el espíritu con el que se adquirió. 'Los Oriundos' ayudan en casos particulares a vascos necesitados en Madrid y visitan a los que se encuentran ingresados en el Hospital de Parapléjicos de Toledo. Pero también hay espacio para la fiesta. En la iglesia de San Ignacio se celebran «de modo regular» conciertos del Orfeón Vasco de Madrid. Y no son los únicos. También hay actuaciones de grupos corales y musicales del País Vasco.


EL TEMPLO

La Real Congregación de Naturales y Oriundos de las Tres Provincias Vascongadas se fundó en Madrid en 1715 para atender las «necesidades espirituales y temporales de sus hermanos vascos». Medio siglo después, 'Los Oriundos' se instalaron en un terreno de la calle del Príncipe cedido por el duque de Alba. La iglesia se sometió a una profunda reforma, pero, en marzo de 1936, fue atacada e incendiada en los disturbios de la Guerra Civil. Sus techos se desplomaron y el edificio quedó abandonado hasta 1940, año en que se inició su reconstrucción y se solicitó una subvención a las tres Diputaciones. La ayuda actual, de 150.000 euros, permitirá una «gran mejora».


SOLIDARIDAD Y AYUDA «PARA TODO EL MUNDO»

L. Caorsi/Bilbao. La solidaridad de la Real Congregación se extiende más allá de la procedencia de sus miembros o de los lazos culturales. Aunque 'Los Oriundos' nacieron como un grupo de asistencia y ayuda a los vascos que vivían en Madrid, actualmente colaboran de un modo activo con otras organizaciones de beneficencia y religiosas.

«Quizás nuestra acción más importante haya sido la financiación de proyectos presentados por sacerdotes vascos para las zonas más deprimidas del mundo, como África y América Latina --evalúan los miembros de la congregación--. Las ayudas se han realizado a través de Manos Unidas con el dinero obtenido de colectas regulares que realizamos entre los socios», añaden.

Pero hay más, porque la propia 'casa madre' también acoge a los necesitados y apoya los proyectos ajenos. Tanto es así que «los miércoles, viernes y domingos por la tarde», el templo se convierte en sede de trabajo de la Asociación San Egidio, que utiliza el edificio para atender a niños de familias problemáticas y a las personas marginadas. «La obra de esta asociación tiene resonancia mundial --explica Antonio de Orbe Díaz--. Ellos celebran aquí sus cultos y sus actividades de caridad, repartiendo comida y mantas entre los menesterosos», menciona como ejemplo.

El trabajo «compartido» permite «mantener a la iglesia en funcionamiento» y, en esa agenda apretada, hay espacio para el arte. Desde 1982, las tarjetas navideñas lucen dibujos realizados por el donostiarra Pedro Isasa y textos escritos por Pedro Aramburu. ¿La fuente de inspiración? «Hechos y monumentos religiosos que dan testimonio de la presencia vasca» fuera de los límites de Euskadi.

(publicado el 15-11-2006 en El Correo)


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