La larga lista de premios de los cortos vascos;
la selección Kimuak 2005 está superando marcas anteriores; encabeza el palmarés Éramos pocos, de Borja Cobeaga (en El Diario Vasco)
La larga lista de premios de los cortos vascos;
la selección Kimuak 2005 está superando marcas anteriores; encabeza el palmarés Éramos pocos, de Borja Cobeaga (en El Diario Vasco)
02/03/2006
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Nerea Azurmendi/Donostia-San Sebastián. Premios del público, del jurado, a la mejor película, al mejor guión, especiales y ordinarios, otorgados en Vitoria, en Chile, en Italia, en Bilbao, en Francia o en Arrigorriaga. Premios grandes y pequeños que, en la vida también corta de un cortometraje, suponen un importante impulso tanto para la obra como para sus autores y productores y que, en este caso concreto, avalan la calidad de la cosecha de 2005 de Kimuak, el programa de la Consejería de Cultura del Gobierno Vasco que desde 1998 difunde el trabajo de los cortometrajistas vascos.
Mucho y bueno
Los setenta premios que integran el amplio palmarés se distribuyen de manera desigual entre los siete cortos seleccionados el pasado año. Crecerá considerablemente, además, teniendo en cuenta que las siete obras, que ya están seleccionadas para numerosos festivales que tendrán lugar en los próximos meses, apenas han llegado a la mitad del período de su vida «festivalera». El próximo otoño, serán relevados en el circuito de festivales por los proyectos seleccionados en la convocatoria de este año que, como viene siendo habitual desde la puesta en marcha de la iniciativa, se convocará en primavera.
Los premios obtenidos desde el pasado noviembre hasta la fecha y los que están por llegar se sumarán a los que han conseguido los 46 cortos que, entre 1998 y 2004, se han incorporado al catálogo internacional de Kimuak. Con los cortos de 2005, el catálogo de obras seleccionadas cuenta ya con 53 referencias, que llegan a las 150 si se les suman las que contiene la relación a la que se incorporan todos los proyectos presentados, aunque no hayan sido seleccionados.
Txema Muñoz, coordinador de un programa que se desarrolla con la colaboración de la Filmoteca Vasca, afirma que «2005 fue un año excelente tanto en calidad como en calidad. La selección final se realizó entre 24 cortos, un número muy importante, similar al de la edición previa pero muy superior al de años anteriores. Los cortos de 2004 funcionaron muy bien, pero los del 2005 lo están haciendo todavía mejor y, por lo que estamos viendo, parece que lo que nos llegará este año mantendrá esa tónica de calidad».
Los brotes cinematográficos de 2006 ya están saliendo por su cuenta, porque Kimuak no promueve proyectos, sino que se ocupa de dar la más amplia difusión posible a cortometrajes ya terminados, siempre que el director o el productor sean vascos o residan en Euskadi. «Con el tiempo --destaca Txema Muñoz--, hemos conseguido que la mayoría de los festivales de cortometrajes, incluídos los más importantes del mundo como el que se ha celebrado recientemente en Clermont-Ferrand (Francia) cuenten con nosotros a la hora de elaborar sus programaciones. Centrándonos en el Estado, no suele haber más de una treintena de cortometrajes circulando por todos los festivales, y generalmente todos los nuestros entran en ese circuito, lo que no deja de ser un éxito».
El festival es el ecosistema natural del cortometraje, un formato que no recibe grandes atenciones por parte de televisiones o programadores cinematográficos. El festival es el escaparate en el que se muestra la obra y, sobre todo, el potencial de quienes la han realizado, aspirantes por lo general a aventuras cinematográficas de mayor duración y calado. Un camino que ya han hecho, por ejemplo, Pablo Malo, Telmo Esnal y Asier Altuna y en el que ya están inmersos Kepa Sojo, Nacho Vigalondo, Borja Cobeaga, Luisa Bermejo...
Un escaparate al que se acercan productores, responsables de otros festivales, cazadores de talentos y, en número creciente, compradores procedentes de las cada vez más numerosas cadenas de televisión. Como en todo escaparate, cuenta el producto pero también cuenta la presentación, y en ese sentido los servicios que presta Kimuak --copias subtituladas en francés e inglés, un completo catálogo, la gestión de los envíos, la centralización de la información...-- facilitan las cosas tanto para los productores de los cortos como para los organizadores de festivales o los potenciales compradores. Un presupuesto de 80.000 euros anuales permite alimentar una reducida maquinaria, imitada en otras comunidades autónomas, que para muchos creadores es un gran apoyo a la hora de dar los primeros pasos en el mundo del cine y que se plantea ir abriendo caminos en nuevos medios como Internet.
Borja Cobeaga, director y coguionista de 'Éramos pocos'
«HACEMOS LOS CORTOS COMO SI LOS FUERAN A VER UN MILLON DE PERSONAS»
N.A./Donostia. En lo que respecta al número de premios, su corto Éramos pocos lleva camino de superar las nada desdeñables marcas que estableció su anterior trabajo La primera vez, un 'kimua' de 2001. Borja Cobeaga no hace cortos para ganar premios; hace cortos para hacer cine, es consciente de que los premios ayudan y está cada vez más cerca de su objetivo: ya trabaja de lleno en el que será su primer largometraje, Ocho apellidos vascos.
-¿Un corto sin premios es como un largo sin espectadores?
-A efectos prácticos, los premios son los que permiten a los cortos tener espectadores. Algunos premios --no todos son iguales, evidentemente-- hacen que vea tu trabajo una cantidad de gente brutal, entre la que está precisamente la que más te interesa. Por ejemplo, los productores que en un momento determinado te pueden permitir hacer una película larga. Hay cortos excelentes que no reciben gran cantidad de premios, pero los que se consiguen ayudan mucho. Personalmente, y creo que es el caso de la mayoría, hago cortos porque no puedo hacer largos, porque es la única manera que tengo de hacer cine, y a eso es a lo que quiero dedicarme. Para casi todos, el corto es el paso previo al largometraje. Es, al mismo tiempo, una especie de tarjeta de presentación y un formato excelente para hacer prácticas y seguir aprendiendo.
-¿Existe el corto prediseñado para ganar premios?
-La sospecha existe, es el tema del que más se habla, pero me parece muy complicado. Si fuera posible, yo estaría bajo sospecha... Es cierto que hay cortos que incorporan toques de los que gustan a los jurados sin venir muy a cuento, pero en general creo que no estamos condicionados por el hecho de no tener espectadores y de depender, muchas veces, de los premios. Yo tengo muy asumido que a la gente los cortos le interesan más bien poco, que no es un formato al que esté muy habituada y que, básicamente, lo van a ver otros cortometrajistas. Ese es el drama del corto, pero nosotros los hacemos como si los fueran a ver un millón de personas. Cuando empiezas a poner en marcha un cortometraje --un proceso largo, sobre todo en lo que respecta a la búsqueda de financiación y a la preparación del proyecto-- te pones el abrigo optimista, piensas en tí mismo como espectador y esperas que haya suerte. En ese sentido, yo no me puedo quejar, he tenido suerte.
-¿Sobrevivir a la televisión es cuestión de suerte?
-Teniendo en cuenta que en televisión he hecho casi de todo, desde Gran Hermano o Confianza Ciega hasta Vaya Semanita, cuando empecé con Éramos pocos tenía miedo de que la tele me hubiera atrofiado, pero me ha sucedido todo lo contrario. La experiencia de la tele me ha dado aplomo, una seguridad que antes no tenía.
-Entre los cortos y la televisión, ¿preparado para el largometraje?
-Estoy en ello, metido de lleno en un proyecto que se titulará Ocho apellidos vascos. Todavía no hay nada concreto, pero ya hay alguna conversación y tiene buena pinta, parece que puede acabar saliendo adelante. Será una comedia política, en línea con el humor de Vaya Semanita, sobre la obsesión por la política que existe en este país.
N.A. Zinemaldi espezializatuetatik at, ez da erraza film laburrak ikustea. Luze edo labur, zaila da oro har euskarazko pelikularik ikustea. Aldi berean eskaintzen ditu aukera biak Topagunea Euskara Elkarteen Federazioak aurten hirugarren aldiz antolatzen duen Euskarazko Film Laburren Zirkuituak. Zirkuitu hau da, alegia, film laburrak publiko orokorrari hurbiltzen dizkion bakarretakoa.
Atzo Gasteizen aurkeztu zen ekimenaren baitan bost film erakutsiko dira zirkuituak barne hartzen dituen hogeita bat emanaldietan. Iazkorik ez dago, 2005eko deialdia ez baitzen euskarazko lanik hautatu, baina filmek urtetxoren batzuk eduki arren ez dira aurreko edizioetan erakutsi. Asier Altuna eta Telmo Esnalen Txotx eta 40 ezetz , Beatriz de la Vegaren Sarabe, Bego Vicarioren Haragia eta Inaz Fernandezen Hauspo soinua ordu laurden inguruko film laburrak batera emango dira, ordu eta erdiko saioa osatuz. Filmak proiektatu eta gero, emanaldi gehienetan aurkeztutako filmen zuzendariren bat egongo da.