Neuquén, Argentina. No es imprescindible una fecha patria ni un aniversario redondo para reunir a la comunidad. Así lo entienden quienes integran Baskos de La Confluencia. Por ello, con la simple consigna de compartir una jornada sin más pretensiones que el encuentro, la agrupación patagónica convocó en la ciudad de Neuquén a un almuerzo típicamente vasco que desbordó todas las previsiones. El salón del Centro de Radioaficionados reunió el 2 de agosto a medio centenar de comensales —bueno, 48, el límite estipulado por el espacio—, lo que obligó a dejar a más de una veintena en lista de espera, y a comprometer la organización de una nueva cita gastronómico-cultural a la brevedad. “La respuesta fue sin duda excelente", refiere a EuskalKultura.eus Pedro Mario Arana, referente del espacio. "Todo fue buen humor y entusiasmo, especialmente porque teníamos este tipo de eventos algo relegados”, asevera.
La propuesta gastronómica corrió a cargo de un equipo de siete cocineros divididos en tres grupos de trabajo, para garantizar la precisión en cada paso: la recepción abrió con una selección de pintxos, continuó con las tradicionales alubias como plato principal y cerró con una gazta tarta. Entre los asistentes se mezclaron alumnos de euskera, participantes de las caminatas habituales de la entidad y vecinos sin vínculo previo con la cultura vasca que se sumaron por primera vez. La sobremesa aportó el contenido artístico de la mano del grupo coral organizado por la profesora de música Magdalena Zapiola, socia de la entidad y estudiante de euskera, que interpretó piezas como Txoriak txori y Sagarra jo, y una cuidada representación de bertsolaris a cargo de las irakasles Aimé Temis Barrutia y Gabriela Allaria, quienes recitaron los versos primero en euskera y luego en castellano para integrar a todo el auditorio.
Ciclo de cine: una década acercando al publico las producciones vascas
Más allá de este almuerzo, la agrupación atraviesa un año particular al celebrarse el décimo aniversario de su 'Ciclo de Cine Basko'. Sostenido a lo largo de una década, el ciclo proyecta producciones actuales en salas institucionales como el Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén y el Centro Cultural Cipolletti.
Con una programación que este año incluyó títulos como 20.000 especies de abejas, Irati o Akelarre, y numerosos cortos, la propuesta mantiene su formato original de presentación previa y debate posterior. “A pesar del paso del tiempo, no hemos perdido el entusiasmo. Junto a Daniel Muguerza, gran impulsor del ciclo, y a Gabriela Allaria, mantenemos intacta la ilusión y las ganas del primer día, convencidos de que todavía quedan muchas historias por compartir”, afirma Arana. Diez años después de sus inicios itinerantes en la Casa de la Música de Cipolletti, el ciclo consolida un espacio donde el público local continúa descubriendo tanto la cinematografía como las costumbres de Euskal Herria.

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