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Entrevista a Federico Borrás Alcain

05/07/2003

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Dentro de la serie de entrevistas que realiza a agentes y personalidades vascas de la Diáspora, el diario Deia ha entrevistado al director del programa radial argentino 'Presencia Vasca' de Paraná, y activo miembro de la Asociación Vasca Urrundik de esa misma ciudad entrerriana. Reproducimos acá la entrevista realizada por Jesús González en el citado rotativo.
El suyo es el mejor ejemplo de lo que se puede querer desde la distancia, ese 'Urrundik' que preside y que, precisamente, da nombre a la Euskaletxea de Paraná, en la provincia argentina de Entrerríos. El amor a lo que se lleva en la sangre, a lo idealizado, que Federico irradia cada semana desde la magia de las ondas de su programa, 'Presencia Vasca', con acento argentino.

En Federico Borrás Alcain, convive la añoranza de la Euskadi a la que quiere con el dolor por la Argentina a la que ama. Un dolor que anhela que se torne esperanza con la nueva situación política 'recién' estrenada, aunque a cada paso le aborde el recelo de quien ha sido engañado una y otra vez.

¿Cuáles son las primeras imágenes que te llegan de Euskadi? ¿cuáles son los primeros recuerdos familiares?

Las primeras imágenes son a través de vídeos, publicaciones, libros, fotos, relatos de personas... la propia vivencia a través de pertenecer a la colectividad vasca en Argentina. Desde pequeño me acerqué a los bailes y a las danzas vascas; toco algo el txistu... siempre me ha interesado la música vasca, la historia vasca. Entonces, uno va componiendo un mosaico de imágenes, de sensaciones, que en mi caso he tenido posibilidad de contrastar con la realidad en dos ocasiones: la primera en el año 96, cuando pude hacer mi primera visita a Euskal Herria, y la segunda en marzo de este año. La sensación fue, en los dos casos, muy fuerte, muy emocionante... Y sobre todo, poder contrastar que lo que uno durante muchos años atesoró en la mente tenía su correlato con la realidad: Euskadi era tal cual yo me la había imaginado. Más de una vez me pregunté si esa visión ­por cierto, bastante idílica­, al contrastarla con la realidad, no podía sufrir algún tipo de desilusión... Pero en mi caso no pasó para nada eso; mi percepción en la distancia y las imágenes que yo tenía se fueron solidificando. Y además, algo bastante curioso, porque yo en ningún momento, a pesar de que soy argentino nativo, me sentí un turista o un extranjero los días que estuve en el País Vasco, sino que sentí que iba a reencontrarme con una tierra que en algún momento fue de mis antepasados, y que también era la mía. Recuerdo cuando, volando de Madrid a Bilbao, el avión empezó a bajar para aterrizar y por la ventanilla vi los caseríos desde el aire, me dio una emoción tremenda, a tal punto que me puse a llorar.

¿Cómo surge la idea del programa, de 'Presencia Vasca'? Porque coincide que eres también presidente de Euskaletxea en Paraná...

Bueno, cuando surgió la idea no era presidente de nada (risas), era un adolescente, pero mi abuelo materno ­Raúl Alcain, que va a cumplir 91 años­ fue un poco el que tuvo la idea de difundir distintos aspectos de la cultura vasca, la historia y la música a través de un programa de radio. Él entró a mover los primeros hilos, a hacer los primeros contactos con una emisora de radio; yo colaboré con él desde el principio, sobre todo, en la parte musical. A mí me gustaba mucho la música vasca, y mi aporte inicial fue el de proveer de música al programa. Pero enseguida se vio la necesidad de que el programa tuviera un conductor, y ahí es donde yo empecé a asumir ese rol, al principio, de una manera absolutamente 'amateur', con más sentimiento que conocimiento. El ciclo continuó de manera ininterrumpida y, en marzo pasado, cumplimos 13 años de emisión. Siempre con un formato semanal, una hora de duración y bueno... la temática es variada, apuntada un poco al contexto local, se tratan temas de actualidad pero también temas históricos; y un componente que nosotros consideramos muy importante es la música, porque aunque hay muy poca gente que habla euskera aquí, sin embargo el atractivo de una música desconocida, que no está editada comercialmente aquí en Argentina, ejerce un atractivo muy grande. El programa lo hemos planteado siempre en esos términos: un programa sobre los vascos, pero no para los vascos, sino que es un programa abierto; de hecho, lo escucha mucha gente que no tiene ninguna vinculación con la colectividad vasca, pero que se siente atraída por la música, por algunos comentarios sobre la historia, sobre la actualidad.

¿Y cómo haces para sentirte vinculado, cercano al mundo musical vasco?

Eso es de alguna manera una dificultad que uno tiene, sobre todo, para poder actualizarse sobre los nuevos trabajos que se van editando. No hay un canal institucionalizado al respecto: apelamos a la buena voluntad de alguien que viaja para allá para adquirir algún material. De todas maneras, a lo largo de estos años hemos 'acopiado' un stock de material que, para hacer un programa semanal, nos permite ir variándolo para que no se torne algo repetitivo.

Si te digo Mikel Laboa, ¿qué me dices?

Uno de los padres de la nueva canción vasca... Lo tengo presente siempre a Mikel Laboa, y difundimos también material de él en 'Presencia vasca'. Y lo utilizan mucho en el curso de euskera que dicta 'Urrundik' ­nombre de la euskaletxea de Paraná­ que yo presido.

¿Y Benito Lertxundi?

También me gusta mucho. Me parece casi un trovador medieval, reaparecido mágicamente por estos días.

¿Kepa Junkera?

Kepa Junkera, ritmo, fuerza... Me parece uno de los mejores acordeonistas que tiene Euskadi, y me gusta tanto en su faceta de solista como acompañando a otros grupos. Nosotros lo pudimos ver aquí en Argentina hace unos años atrás, acompañando a Oskorri en la única gira hasta ahora que hizo por Argentina en el año 97.

¿Y si te pregunto por Oskorri?

Considero muy destacable su dilatada trayectoria en la música vasca. Yo tuve oportunidad de entrevistar en dos ocasiones a Natxo de Felipe y me pareció una persona con mucha claridad en sus ideas y en sus conceptos... Y, bueno, hay algunos temas de Oskorri que ya están enraizados no sólo en 'Presencia vasca', sino entre los vascos de Argentina... 'Euskalerrian euskaraz', por ejemplo, es un tema que se canta en todos los centros vascos de Argentina...

A estas alturas, ¿qué es para ti la radio?

La radio me parece un medio que tiene una magia que, sin desmerecer al resto de medios de comunicación, no tienen los otros...

¿Es una mujer?

Sí, sí. Es misteriosa y tiene algo de magia... Decía uno de los iniciadores de la radio en la Argentina que no había que permitir que nadie ajeno a la radio entrara en el estudio, porque se rompe la magia, esa magia de las voces sin saber quién está al otro lado... ¡Por supuesto que nosotros no cultivamos eso en 'Presencia vasca'! (risas). ¡Llevamos invitados permanentemente! Pero hablando de la radio, en general, creo que siempre conserva esa magia que no la tiene por ejemplo la televisión, donde está todo a la vista, está todo hecho, es algo 'predigerido'; en cambio, la radio da la posibilidad de volar con la imaginación muchísimo más que cualquier otro medio.

Y para un programa como el que haces tú, que toca tanto los sentimientos, probablemente la radio sea el mejor medio, ¿no?

Probablemente sí, porque de alguna manera, con algunos relatos, con alguna música, la gente puede llegar a trasladarse imaginariamente hacia la tierra vasca aunque ni siquiera la haya pisado físicamente nunca.

La colectividad vasca en Argentina, ¿está cohesionada, suficientemente organizada? ¿Cómo valorarías la situación del colectivo vasco en Argentina?

De hecho, es el país donde mayor inmigración vasca existió: tanto Argentina como Uruguay. Se calcula que entre un 8 y un 10% de la población argentina tiene ascendencia vasca. Por supuesto, esto no significa que toda esta gente participe de la actividad organizada de las euskaletxeak, pero sí hay un número importante de gente de cualquier origen que participa, que se siente identificada, o incluso gente que sin tener étnicamente un origen vasco se siente atraída por la cultura vasca: Argentinos de cualquier origen que en algún momento se interesan por la cultura vasca. Hay alrededor de 90 entidades vascas en Argentina y esto hace que el contacto no sea tan frecuente como uno quisiera, pero sí existe la Federación de Entidades Vasco-Argentinas que es la que agrupa todas estas entidades y coordina algunas actividades en común. La mayoría de los centros están en Buenos Aires, la Pampa y Entre Ríos, provincia de la cual Paraná es capital, y una de las que que más inmigración vasca ha tenido a lo largo de su historia.

Fuera de lo que son las asociaciones, ¿qué imagen se tiene de Euskadi en Argentina?

La imagen de los vascos es muy positiva en la Argentina. El vasco se ganó a lo largo de la historia un prestigio de persona honrada, trabajadora... Aquí se acuñó una frase que es 'palabra de vasco', lo decía la gente de campo acá; si un vasco daba su palabra, eso valía mucho más que cualquier documento firmado, era una garantía de cumplimiento. Y eso ha perdurado de alguna manera en el sentir de la gente, y el vasco, o ser descendiente de vasco sigue siendo todavía un motivo de orgullo y un reconocimiento para la comunidad. Con respecto a la imagen actual de Euskadi, bueno... las noticias que llegan a la Argentina de Euskadi no son muchas y, generalmente, están relacionadas con situaciones desagradables: terrorismo o noticias que no son para nada positivas para la imagen del país. Pero es parte de lo que es, hoy por hoy, el mundo de la comunicación, los medios argentinos lo que hacen es hacerse eco de las noticias que reproducen las agencias internacionales, así que no hay mucho margen de generación propia. Televisión Española, por ejemplo, es utilizada por los noticieros de Argentina para utilizar imágenes o hacer comentarios, así que... El canal Vasco-­ETB­ se ve, pero su difusión es todavía un poco limitada, aunque en el último tiempo ha crecido.

Cuando a tu alrededor tienes que vender los valores de lo vasco, ¿qué es lo que destacas?

Yo creo que se facilita la tarea por el hecho de la buena imagen; el vasco es conocido y valorado en el medio local. De todas maneras, uno se ve en el compromiso de contrarrestar esa imagen negativa que se radia en cuanto a la situación actual del País Vasco intentando demostrar que eso es en todo caso una cara, desagradable por supuesto, pero una cara; que el País Vasco es un lugar maravilloso... Porque para alguna gente la imagen es equiparable a... no sé a qué país podríamos decir hoy, a Irak incluso. La imagen de la gente es la de un país en el que al paso de uno van estallando bombas, y suenan tiros y... Esa es una imagen grotesca, pero la que algún sector de la población puede tener hoy. La labor del programa también está encaminada a eso, a intentar transmitir aspectos positivos del País Vasco.

¿Por qué nos duele tanto Argentina? ¿Por qué no acaba de salir de la crisis?

Yo creo que no hemos hecho las cosas bien desde Argentina. Soy o quiero ser optimista respecto al futuro de mi país. Creo que si este país le ha dado la posibilidad a tanta gente, sea de origen vasco como de cualquier otro origen, no hay motivos para que esta no siga siendo una tierra de esperanza, por más que coyunturalmente estemos pasando un mal momento producto de los malos gobiernos y de la propia actitud de los mismos argentinos.

¿Crees que realmente se ha abierto una fase de esperanza con la nueva presidencia?

Se ha abierto una fase de esperanza; de todas maneras, la gente está muy cautelosa porque ya hemos tenido anteriores primaveras, como se dice ahora, la primavera de Kirchner... Y la gente está un poco reacia a creer. Hay evidentemente un clima de esperanza, incluso con el correr de los días y al irse conociendo las primeras medidas de gobierno del presidente Kirchner se ha abierto una esperanza en la población, se ve un ánimo mejor entre la gente. En el 83, con la recuperación de la democracia se abrió una expectativa muy grande entre la gente que después, por diferentes motivos, quedó defraudada. Hoy la gente está en esa actitud de cautela, pero en la medida en que las cosas se sigan haciendo bien y esto no sea una golondrina que haga verano, no sea algo pasajero, una ilusión de un par de días... creo que la gente se va a ir animando.

Lo has dicho antes: la clase política es la principal responsable, pero también los propios argentinos... La catarsis social que hace falta para salir de una situación así, ¿tú crees que el propio pueblo argentino es consciente?

Creo que la gente debe ser consciente de que, para bien o para mal, fue protagonista de lo que le ha pasado al país; por supuesto que hay niveles de responsabilidad, pero todos tenemos que asumir la nuestra. Por ejemplo, mucha gente que en su momento apostó por Menem, ahora en la última elección le dio la espalda. Hay un cambio en las actitudes de la gente. Todas esas medidas van marcando una transformación que al menos yo tengo la esperanza de que abarque no solo al Gobierno, sino a toda la sociedad. Porque cuando pasan las cosas que han pasado en la Argentina es porque una sociedad está en crisis, no solamente un Gobierno; y cuando se habla de corrupción no es solamente en las máximas esferas del Gobierno nacional, en la misma sociedad hay prácticas que están enquistadas, prácticas de corrupción. Y en la medida en que eso va revirtiendo, la gente va a ir creyendo más en el propio país, porque hay mucha gente que se ha ido en estos últimos meses del país, y creo que en muchos casos su decisión iba mucho más allá de la situación económica: había gente que tenía su trabajo, sus expectativas en Argentina, pero que decidió irse ¿Por qué? Porque moralmente estaban quebrados; no creían en su propio país. Es una falta de esperanza respecto del futuro del país, y en la medida en que eso vaya revirtiendo, ya se ve una tendencia contraria. Yo comparto la expectativa de la gente: por un lado, tengo ilusión, pero por otro estoy cauteloso. Uno tiene temores sobre todo en un país donde nos han engañado tantas veces, o nos hemos dejado engañar tantas veces.

La extradición de Cavallo y el proceso de Garzón, ¿se está viviendo allí como una luz de esperanza sobre algo o como una pesadilla que se quiere olvidar?

Yo creo que debe ser una luz de esperanza para la gente que viene reclamando justicia, familiares de desaparecidos que no han encontrado en su propio país la justicia que se merecían los culpables. Creo que por aquí duele un poco que tenga que ser España o cualquier otro país quien haya tenido que juzgar esos crímenes cometidos en la Argentina. Lo mejor hubiera sido que quienes cometieron crímenes en mi país lo paguen en mi país. De todas maneras, no dejan de ser hechos aislados, porque en la medida en que los que cometieron delitos sigan en la Argentina, tienen asegurada la impunidad. Pero me parece también una cierta hipocresía que mientras Garzón está deteniendo a Cavallo, por otro lado, Estados Unidos está abortando la constitución de un Tribunal penal Internacional, cuyo fiscal es un argentino, el doctor Luis Moreno Campos, que fue uno de los fiscales del juicio de Juntas Militares. Por un lado, el mundo aplaude la decisión de Garzón, pero por otro, nadie dice nada de este intento de Estados Unidos de dar impunidad, no en Argentina sino en todo el mundo, a los crímenes de lesa humanidad impidiendo la constitución de un tribunal internacional que los juzgue.

¿Te consideras revolucionario o conservador?

En algunos aspectos revolucionario, pero en el fondo un poco conservador.

¿Qué espacio queda para la equidad, la solidaridad en el mundo que vivimos?

Creo que hay muchos espacios entre seres anónimos, lo que pasa es que esa solidaridad queda opacada por la maldad que impera en el mundo. Pero entre la gente de a pie queda mucha solidaridad.

¿Cuál es el color de Euskadi?

Verde, por la esperanza, y también el blanco de su pureza.

¿Y los sonidos de Euskadi?

Yo me imagino en la montaña, el sonido del silencio de la noche, en un caserío... Y me imagino algún irrintzi, rompiendo el silencio y, ¿por qué no?, una txalaparta muy a lo lejos... ¡Me quedó afuera el txistu! (risas), pero no se puede con todo.

Hacia dónde crees que va Euskadi.

Creo que va inexorablemente hacia un camino de paz y libertad.

¿Te queda algo por decir que no te haya preguntado?

Aaaahh.. ¡y esa es la más difícil de todas! Me reconforta que en Euskadi nos tengan un poquito presentes. Así como nosotros no olvidamos a Euskadi, a pesar de que llevamos generaciones aquí, que tampoco Euskadi nos olvide; eso es muy reconfortante...

Agur, adiós.

Agur.

(entrevista de Jesús González Mateos publicada en el diario Deia el 5-7-2003)


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