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Amagoia Guezuraga: "Los hijos de los zamudioztarras que emigraron a América son también parte de Zamudio"

02/05/2016

Con un bagaje de 12 años como bibliotecaria, Amagoia Guezuraga imparte hoy día clases de Geografía e Historia en el Instituto de Elorrio (foto revista Aikor)
Con un bagaje de 12 años como bibliotecaria, Amagoia Guezuraga imparte hoy día clases de Geografía e Historia en el Instituto de Elorrio (foto revista Aikor)

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Amagoia Guezuraga es una trabajadora incansable y comprometida que vive la vida con los ojos bien abiertos. Esta zamudioztarra de 48 años, licenciada en Historia, conoce como pocos su localidad natal, sus costumbres y tradiciones, fruto de muchas horas de investigación, tanto entre documentos y papeles como de las entrevistas que iniciara ya desde bien joven con personas de edad, testigos y protagonistas de épocas pretéritas. Además de la Etnografía, se adentra en terrenos como la Genealogía, la Diáspora...

Joseba Etxarri. Conocí a Amagoia en Reno en 1993, cuando recién licenciada llegó a la Universidad de Nevada (UNR) con una beca del Gobierno Vasco en una estancia de un año en la que convivió y participó de la Euskal Herria americana y bailó, por ejemplo, tal cual si se hallara en Zamudio, con el grupo de baile vasco Zenbat Gara de la Universidad, mientras mejoraba su inglés y cultivaba en Reno esa oportunidad única de experimentar lo vasco y lo americano a través de la simbiosis vascoamericana. Mucho ha llovido desde entonces. En Euskal Herria, además de la licenciatura en Historia se hizo con un postgrado en Estudios Vascos y un master en Genealogía, para no parar realizando trabajos de campo y participando de mil iniciativas relacionadas con la cultura popular. Ha ido alternando la enseñanza con una docena de años como bibliotecaria, para retornar a dar clases y seguir su senda de investigación y contribución en entidades como LabayruEtniker, por no mencionar por ejemplo la labor que desarrolla al frente de Antzinako, la Asociación vasca de Genealogía e Historia Local.

A la hora de presentarte habría que mencionar seguramente tu curiosidad y tu capacidad de trabajo y de involucrarte. Estás en muchas 'salsas'.

-No lo sé, quizás se deba al hecho de ser de un pueblo pequeño como Zamudio en el que al ser pocos te toca hacer de todo. Desde pequeña te ves envuelta y vas tomando parte de cuantas iniciativas surgen en el pueblo, formas parte de ello, del grupo de baile, vas al Kili-Kili, participas del coro, de las actividades en torno al euskera... la dinámica local es esa... y una cosa lleva a otra... entras en Labayru y en Etniker... Comienzas a entrevistar a las personas de edad del pueblo y ves que te abren las puertas de un mundo interesantísimo y sientes como obligación contribuir en la medida de tus posibilidades a documentarlo, a preservar testimonios. Aprendes cómo vivían las generaciones que nos precedieron, cómo vestían, cómo se divertían, que hacían y por qué... Interesantísimo. Empecé en 1986-87 a realizar las primeras entrevistas y he de decir que me han enseñado mucho. Es algo que hay que realizar con sosiego. Aprendes a escuchar y eso mismo constituye un valor en este mundo en el que todo se realiza a toda prisa y contra reloj.

Eres de Zamudio, un pueblo que como otros muchos en Euskal Herria tiene una extensión de sí mismo allende los mares, en la Diáspora.

-Sí, también ellos son Zamudio, muchos zamudioztarras fueron a América, norte y sur. Puede resultar curioso en un pueblo tan pequeño como el nuestro, pero quizás por eso mismo queremos saber todo y reivindicamos también nuestra realidad americana, la parte de Zamudio con la que contribuimos a América. E investigamos por qué se dio esa emigración, quién emigró, de qué caseríos, en qué circunstancias, y publicamos los resultados de nuestra investigación, para que la gente lo conozca, la historia y los lazos no se pierdan y la relación continúe. En muchos casos los descendientes de los emigrantes atesoran lo que quienes partieron de aquí les contaron sobre nuestra tierra y han de saber que no les hemos olvidado y que les sentimos parte de nosotros.

Tú misma tienes familiares en América, en Estados Unidos.

-Dos hermanos de mi abuela emigraron a América y uno de ellos tuvo hijos y descendientes con los que seguimos en relación. Ellos han solido venir a Zamudio, pero el año que estuve en Reno tuve la oportunidad de ver con mis propios ojos los paisajes de mi tío, conocí su rancho en  Blackfoot (Idaho) y los montes en los que anduvo de pastor. Los ranchos de alrededor eran también ranchos de vascos. Aquella era entonces nuestra realidad vasca, una realidad de la que siempre había oido hablar en casa, aunque verla, conocerla y sentirla fue algo especial. Entonces desconocía aún que han sido muchos los zamudioztarras que emigraron a lugares como California, Idaho, Nevada o Utah, gentes de muchos caseríos de aquñi alrededor, como los Aldana, Orbea, Gamboa, Ayarza, Zarate, Bilbao, Mugarra... Muchos trabajaron como pastores y en ranchos. Félix Bilbao y Begoña Laita, por ejemplo, abrieron en San  Francisco la cantina y restaurante Bilbao Basque Corner.

Eres presidenta de Antzinako, la Asociación Vasca de Genealogía e Historia Local.

-Siempre he conocido en casa, a mi alrededor, la genealogía, pero sin papeles (sonríe). En nuestro entorno, cuando alguien fallecía, Amuma (la abuela) solía comentar "ha muerto fulanito, es pariente, era primo por parte del Aitxitxe (abuelo), porque se casó con no sé quién, del caserío equis". Antes, todos estos datos se guardaban en la memoria y las generaciones que nos precedieron sabían relacionarlos y tenían elaborado, a su modo, el árbol familiar. En mi opinión, la genealogía adquiere su verdadero valor cuando, lejos de ser una mera lista de datos, el árbol se viste y colorea con frutos, esto es, cuando a la par que sabemos que el antepasado equis se mudó de  casa o de pueblo, sabemos por qué lo hizo, cómo era su vida y cuales eran sus circunstancias. La investigación lleva sin duda tiempo y dedicación, pero resulta una tarea cautivadora. A eso nos dedicamos en Antzinako, que es una asociación que agrupa a aficionados a la genealogía. Nos ayudamos mucho mutuamente y orientamos a quienes comienzan a formar su árbol familiar. Exige trabajo personal, pero el apoyo, la experiencia, el trabajo y los consejos del grupo suelen ser de ayuda. Ahora mismo estamos preparando nuestro próximo encuentro. Será el 8 de octubre en Baiona, y reunirá a genealogistas tanto de Iparralde como de Hegoalde. Quienes deseen iniciar su árbol genealógico o lo estén completando ya, o las personas interesadas en historia local seguro que encuentran stands y personas, investigaciones, material o contertulios interesantes.



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