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Bibiana, la nieta de Bibiñe

2019/07/19

Paco Belausteguigoitia tuvo buen cuidado en que sus hijas e hijos fueran bautizados con nombres del santoral sabiniano. Tuvo buen cuidado en que conocieran y practicaran el euskera vizcaíno, así fuera con un suave e inconfundible acento mexicano. Los nombres elegidos fueron  Maite, Iker, Ibone, Osane, Eneko, Amaya, Agurtze, y Bibiñe, que en una de sus nietas mudó en Bibiana. Procuró y consiguió, siguiendo la tradición de la familia, que todas y todos practicaran algún deporte, especialmente la natación, con rigor y dedicación, especialmente las hijas. Lo que Francisco Belausteguigoitia Landaluce nunca hubiera podido imaginar es que al cabo de los años se pusiera en duda la vasqueidad suficiente de una descendiente suya, Bibiana, la nieta de Bibiñe, para jugar en su Athetic. Seguramente sí habría manifestado extrañeza, conservador como era, por que una mujer jugara fútbol profesional, pero no porque su biznieta fuera tenida como alemana, que allí nació aunque nunca hubiera dejado de pasar largas estancias entre Ispazter y Neguri, donde su familia tiene viejo asiento e importante  patrimonio.

El médico Paco Belauste, el bisabuelo de Bibiana originario de Laudio, casó con Elvira Arocena, mujer de linaje vasco y vasta fortuna hecha en México, lo que facilitó que su patriotismo vasco le convirtiera desde México en uno de las grandes y escasos mecenas de la cultura y los intereses políticos de los nacionalistas vascos: los radicales que representaba Eli Gallastegi y los más templados de Manuel Irujo, pero no desde luego los de la nueva generación de abertzales que se organizaron como ETA, entre otros el esposo de su hija Osane. Bibiana, la nieta de Bibiñe, quiere jugar fútbol profesional en el Athletic de Bilbao de sus amores, pero lo tiene difícil porque algunos piensan que, al haber nacido en Alemania, rompe con la filosofía “vasquista” del club.

Ya sucedió algo parecido con Iker, el hijo de la andereño bilbaína Josebe Torrontegi y de Jon Zubizarreta, un gran conversador del Centro Vasco de Caracas que no tenía para callar que era de Bakio. Iker, como sus hermanos Jon Peli, Xabier y Miren Bego, eran crías del Centro Vasco de Caracas, había pasado por la ikastola Euzkadi-Venezuela que iniciaba su jornada cantando el Gloria al bravo pueblo venezolano y el Gora ta gora vasco, mientras se arriaban las banderas de ambos pueblos, y había hecho sus primeras armas futbolísticas en al patio del Centro abierto entre el frontón cerrado y la piscina grande de ese enclave vasco en El Paraíso caraqueño. Iker se hizo gran futbolista y aspiró a jugar en el Athletic, pero no pudo hacerlo porque su “filosofía” no lo permitía: ¡manda narices! (expresión del castellano peninsular español, más frecuente como manda güevos, que no estoy seguro se use en la América latina, siempre más contenida al hablar). La familia de Iker estaba en Caracas precisamente por su condición y conciencia vasca, incompatibles con la dictadura franquista, y un abuelo suyo había, por añadidura, como en el caso del bisabuelo de Bibiana, jugado en el Athletic.



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Jose Felix Azurmendi

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