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Ander Izagirre: «El caserío es un 'Frankenstein cultural'» (El Diario Vascon)

2022/10/20

El periodista donostiarra desmonta en 'Vuelta al país de Elkano' algunos de los mitos más habituales y persistentes del imaginario vasco

Lotura: El Diario Vasco

Alberto Moyano. Con la figura de Elkano y su primera vuelta la mundo como epicentro, Ander Izagirre organiza en su nuevo libro un artefacto viajero-literario en el que mil y una historias sobre el país de los vascos se relatan en este trayecto con origen y destino en Getaria. 'Vuelta al país de Elkano' (Ed. Libros del K.O.) bucea en el pasado de Euskadi y al hacerlo desmonta buena parte de la mitología historiográfica vasca: desde el caserío, «un 'Frankenstein cultural'» a los arrantzales: «El primero del que se conocen el nombre y los apellidos es un negro, probablemente africano». El periodista y escritor mantendrá un encuentro con los lectores en el Aula DV del próximo martes (Aquarium, 19.00 horas).

- ¿'Elkano' o 'Elcano'?

- Decidí que las palabras de origen vasco las escribiría con la grafía en euskera. Y hay algo más: los nombres cambian para adaptarse a la grafía de cada momento. Él firmaba 'Juan Sebastián Delcano'. Parece bastante razonable que si hay un barrio encima de Getaria y Zarautz que se llama 'Elkano' y en el que aún existe casa Elkano Goena. Ese topónimo hoy en día lo escribimos con 'k'. Magallanes se apellida 'Magalhâes' y Abderramán tampoco se llamaba así. Decidí escribir 'Elkano', sin más y está bien explicar por qué.

- ¿Cómo observa la controversia en torno a la figura de Elkano? ¿Aventurero? ¿Viajero? ¿Colonialista? ¿Imperialista?

- Me parece un debate muy pertinente que no hay que rehuir y es el momento de abordarlo, pero sucede que de Elkano sabemos lo suficientemente poco como para que cada cual modele la figura que le conviene a su relato ideológico actual. Puedes convertirlo en un peón del Imperio conquistador y genocida o puedes exonerarlo completamente porque tienes datos para hacerlo. Ese debate no me corresponde a mí, pero creo que es un personaje muy valioso hoy en día para usarlo como excusa para cuestionar cómo era la sociedad hace 500 años. ¿Para qué sirve un Elkano? Para sostener un relato y su contrario, y en mi caso, para plantearme un viaje. Ahora bien, no me convence para sostener versiones muy maniqueas en un sentido o en el contrario.

Elkano:
«Es un personaje muy útil: puedes convertirlo en un peón del Imperio genocida o exonerarlo porque tienes datos para hacerlo»

- ¿Cómo ha sido eso de dormir en casa cada día mientras escribía un libro de viajes?

- No ha sido muy distinto porque suele haber un proceso de escritura que siempre queda para casa. Sí ha sido un reto hacer un libro de viajes periodístico en un sitio que supuestamente conozco bien porque es muy difícil ir más allá de lo ya contado. La fórmula que a mí siempre me funciona es hablar con los que saben. Por ejemplo: un submarinista experto en creencias marítimas que te explique por qué las ermitas están donde están y que te ayude a ver la costa vasca como la veían cuando la construyeron, desde el mar.

- Arroja una mirada nueva sobre lo ya visto, en ocasiones, una y mil veces.

- Para mí eso es lo más fascinante del proceso. Yo doy un paseo con Xabier Alberdi por Donostia o vengo a Pasaia, sitios en los que he estado un millón de veces, y me los explica de otra manera. Desde nuestra mirada, parece que han hecho San Juan de Gaztelugatxe con una intención estética, entre peñascos, con ese acantilado. Parece que lo hicieron para los 'selfies' y rodar 'Juego de Tronos', pero luego descubres que obedecía a una cuestión de vida o muerte y que si esa ermita está construida ahí, pintada de blanco en su tiempo, era para que los marinos tuvieran una referencia y no se perdieran de noche o cuando había bruma. La cosa está pensada desde el mar y toda nuestra historia no se puede explicar sin el mar.

- Presta especial atención a la etimología de los topónimos, seguramente porque los nombres de los lugares explican cosas...

- Tiene que ver con una capa de información subterránea que está presente y que ignoramos. Fui al caserío Igartubeiti pensando que me enseñarían los cacharros de hace cinco siglos y eso a mí no me suele interesar mucho. Sin embargo, allí me contaron una historia sobre el origen de los caseríos, que son un 'Frankenstein cultural'. Cuando llega aquí el maíz procedente de América se transforma la arquitectura de este país. El caserío no era una vivienda, sino una máquina enorme que funcionaba dos semanas al año en el prensado de las manzanas con las que se elabora la sidra, con un pequeño espacio para vivir. Esto está lleno de fábricas-casa, un concepto que no conocía.

Historia
«Los vascos no pervivieron por estar cerrados como en una fortaleza, sino por estar en contacto con los movimientos de la época»

- También ha demolido unos cuantos mitos.

- Hay quien me discute que siga vigente el mito de la cultura vasca que no ha sufrido invasiones, ni se ha mezclado, pero yo creo que aún está vivo. Hay un mural en Pasai Donibane en el que se ve a los vascos rechazando a los romanos, a los visigodos, a los castellanos y a los franquistas. Eso es una versión muy simplista de la Historia. La arqueóloga Mertxe Urteaga me explicó que probablemente no es que la cultura y la lengua vascas sobrevivieran en oposición a los romanos o a pesar de los romanos, sino que lo hizo gracias a ellos porque los vascos se integraron en un imperio muy vigoroso en el que tuvieron peso y se hicieron respetar. Si no, hubieran sido barridos como tantas otras culturas que desaparecieron. Y ves que efectivamente los vascos han estado presentes en todas las dinámicas históricas de cada época, cuando vino un imperio a colonizar o cuando desde Castilla salió un imperio y estuvieron en primera linea. Lo que pasa es que eso complica el relato porque te hace ver que forman parte de historias en las que desde el punto de vista actual preferirías que no hubieran estado.

LOS DATOS
-Título 'Vuelta al país de Elkano'
-Autor Ander Izagirre
-Estilo Crónica de viajes
-Páginas 400
-Editorial Libros del K.O.
-Precio 22,90 euros

- El arrantzale, otro mito.

- El senegalés Moussa Thior es el primer africano que viene a Ondarroa en 1991 a trabajar en la flota pesquera. Dices: «La globalización, ya vienen los africanos». Y resulta que en la Getaria de Lapurdi, en Guéthary, encuentran una lápida de mármol de la época romana de un tipo que trabajaba ahí y del que pone que era un esclavo liberado llamado Caius Iulius Niger 'el Negro'. O sea, que el primer arrantzale de la costa vasca con nombre y apellidos era un negro, probablemente africano. La idea buena es que la cultura, la lengua y el sistema político no se mantuvieron por estar cerrados como en una fortaleza, sino por estar en contacto con los movimientos de la época y siendo una sociedad que se hizo valer.

- También parte de aquí para recorrer medio mundo.

- Eso me gustó. Yo mismo me asombraba: sale un cocinero, un surfista, salen los judíos y el chocolate, sale Chillida, sale Iribar... pero no era algo premeditado, sino la fascinación por las historias. El libro casi termina en Albaola, pero yo quería acabarlo en el Ártico con Naima el Bani Altuna. ¿Qué es un vasco? Pues una chica de padre árabe, con rasgos árabes, de veintipico años, que hace investigaciones científicas en el Ártico y que explica a sus compañeros de expedición que un vasco es ella. Podría ser Xabier Agote, un tío con barba que ha decidido hacer un galeón de madera a mano... ¡Ése es el vasco! Por supuesto que también, pero Naima el Bani es la representante de los vascos en esa isla del Paralelo 78 en el que hay un Glaciar de los Vizcaínos.



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