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Arqueólogos vascos hallan en la basílica vitoriana de Armentia (Álava) una importantísima necrópolis medieval

17/02/2006

Uno de los esqueletos con el cráneo trepanado.
Uno de los esqueletos con el cráneo trepanado.

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Restos humanos con graves heridas, excavaciones arqueológicas, un poco de historia y muchos misterios. Son elementos que bien mezclados componen un interesante cóctel de intriga propio de una apasionante novela. Pero en este caso la realidad supera a la ficción. El escenario, la basílica vitoriana de Armentia, donde los arqueólogos han descubierto una necrópolis medieval que, a día de hoy, es la más importante de España. [Reportaje publicado por el diario El Correo en su edición de hoy]
Así lo asegura el antropólogo y médico forense Francisco Etxeberria Gabilondo. Su equipo, formado por cinco expertos de la sociedad de Ciencias Aranzadi y de la Universidad del País Vasco, analiza en San Sebastián los primeros restos humanos encontrados el año pasado durante las excavaciones en la zona norte del templo, donde también se buscan indicios de la primera catedral vasca.

El hallazgo de varios centenares de cuerpos de los siglos XII, XIII y XIV provocó en un primer momento interés y expectación. En particular, el cráneo trepanado de un varón. La curiosidad se transformo en sorpresa y admiración más tarde, cuando los expertos limpiaron y restauraron 150 esqueletos. «No esperábamos encontrar tal cantidad de heridas en los cráneos. Ya las hemos descubierto en más de quince. Se trata de lesiones graves, como hundimiento y perforación del hueso». Lo más increíble, que los huesos cicatrizados demuestran que, salvo en una de las trepanaciones, los demás hombres sanaron y continuaron con su vida cotidiana. En necrópolis de Palencia, Ciudad Real y Pamplona se han hallado restos humanos con heridas de arma blanca, pero la mayor parte de las víctimas no sobrevivieron a esos hachazos mortales.

La cirugía en el País Vasco

Los restos que tienen maravillados a los expertos corresponden a varones relativamente jóvenes, posiblemente soldados residentes en la capital alavesa. «No se trataba de guerreros de paso, ya que han aparecido espuelas y hebillas, lo que lo convierte en un lugar de interés para la gente pudiente, soldados de carrera y personas con prestigio», apunta Etxeberria.

Las heridas que estudian ahora fueron producidas por mandobles de espada, lesiones «propias de la Edad Media, aunque su número está por encima de la media de cualquier otra necrópolis medieval conocida en la Península», insisten los investigadores.

¿Pero quién les curó? «Que en aquella época sobrevivieran a lesiones de tal calibre da a entender que fueron atendidos por manos expertas, ya que alguien no adiestrado no se atrevería con ellas», afirma Etxeberria. Una conclusión que arroja una pizca más de luz sobre la historia de la cirugía en el País Vasco. Si bien es conocido que ya en tiempos del Imperio romano hubo médicos y cirujanos en la Península, en la Edad Media los primeros registros se remontan a 1428.

El libro 'La medicina en la Álava Medieval', de los historiadores César González e Iñaki Bazán, recoge esta información de las actas municipales de Vitoria de aquel año: «Se presenta ante los miembros rectores del municipio David, cirujano».

Pedro Ramos, médico y coordinador del citado volumen, asegura que este profesional «era judío, y tuvo que solicitar una venia especial para desarrollar su actividad, muy semejante a la practicada en la actualidad». Tanto es así que escalpelos, bisturíes y pinzas eran sus herramientas de trabajo, todas ellas de hierro o bronce. Pese a ello, era considerada una ocupación inferior a la medicina y muchos de los que la ejercían eran barberos.

Sacar el mal del cerebro

Pero aunque el primer cirujano alavés documentado en los archivos sea del siglo XV, la necrópolis de la basílica de Armentia revela ahora que tres siglos antes hubo manos muy expertas en la zona que curaron heridas mortales. «Los hallazgos permiten considerar que en Vitoria o en su entorno próximo, en aquella época, había capacidad quirúrgica como para atender a heridos de lucha, quizá incluso en la comunidad monástica de la basílica», explica el antropólogo.

Otra clave más. En aquellos siglos la trepanación tenía, en la mayor parte de las ocasiones, un componente de magia. «Se trataba de un rito para extraer el mal del cerebro».

Muchos son aún los enigmas por resolver. Entre ellos, la forma de vida de los vitorianos medievales y el papel que representaba en el día a día la basílica de Armentia. Futuras excavaciones, en las que se espera encontrar más restos humanos, y estudios más exhaustivos retomarán el hilo de una historia real tan apasionante como la mejor ficción cinematográfica.

(publicado el 17-02-2006 en El Correo)


EN BUSCA DE LA PRIMERA CATEDRAL VASCA

Beatriz Corral/Vitoria-Gasteiz. Investigar y encontrar vestigios de la primera catedral vasca fue el motor que impulsó hace más de dos años a un equipo de arqueólogos de la UPV a excavar en los alrededores de la basílica románica de Armentia, patrocinados por la Caja Vital. Los restos arquitectónicos y humanos hallados hasta el momento dan alas a los ocho expertos que, dirigidos por Agustín Azkarate, confían en que sus esfuerzos lleguen a buen puerto este mismo año. No dudan de que San Prudencio detenta ese rango primigenio porque Armentia fue en el siglo XI sede episcopal.

«Queremos completar las investigaciones arqueológicas y ampliar las excavaciones para hallar testimonios evidentes», apunta Azkarate. Para ello es fundamental una mayor financiación, motivo por el que mantienen contactos con el Obispado de Vitoria, la Diputación alavesa, el Ayuntamiento de Vitoria y el Gobierno vasco.

«Nos gustaría que fuera el propio Obispado el que liderara todo lo que en los próximos años vaya a hacerse en Armentia», confiesa el arqueólogo. En cualquier caso, en marzo se reanudará un renovado programa de visitas guiadas que se prolongarán a lo largo de todo el año.

«Habrá nuevas informaciones y los visitantes podrán participar de las propias excavaciones, así como conocer mejor el proceso de la investigación arqueológica», explica el director de los trabajos.

La Vital financiará este proyecto, cuyo plato fuerte será la posibilidad de coordinar el recorrido por la basílica 'destripada' con visitas por otros hitos emblemáticos en la historia de la ciudad como la catedral Santa María.

(publicado el 17-02-2006 en El Correo)


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