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Los otros vascos de la Batalla de Guadalcanal (1942): La Historia frente al mito

23/07/2021

Domingo Amuchastegui (centro) y sus hermanos Julián (izda) y John, también veteranos de la Armada EEUU en la SGM (cortesía familia Amuchastegui)
Domingo Amuchastegui (centro) y sus hermanos Julián (izda) y John, también veteranos de la Armada EEUU en la SGM (cortesía familia Amuchastegui)

Frente a la leyenda y el mito de Carranza y de su grupo de “Basque code talkers”, los verdaderos sucesos protagonizados por estadounidenses de origen vasco, de carne y hueso, con nombres y apellidos, han de ser reivindicados por la historiografía vasca como los sujetos activos que son de nuestra diáspora y de nuestra historia común.


Raiders del batallón del coronel Merrill A. Edson al final de los durísimos combates por Tulagi, donde los japoneses llegaron a realizar hasta cinco cargas en la primera noche (foto Grupo de Recreación de la Asociación Sancho de Beurko, GRASB)

LA LEYENDA relata cómo el mítico capitán del ejército de Estados Unidos (EEUU) Ernesto o Frank Carranza, al mando al parecer de un grupo de sesenta formidables marines estadounidenses de origen vasco —hijos todos ellos de ovejeros, procedentes de California, Idaho, Montana, Nevada y Oregón—, ayudó supuestamente a conquistar la Isla de Guadalcanal, situada en el suroeste del Océano Pacifico, en el verano de 1942.

Estos jóvenes —soldados euskaldunes formados en transmisiones al inicio de la Segunda Guerra Mundial (SGM)— habrían realizado tareas como “code talkers” o codificadores de códigos usando aparentemente el euskera de modo codificado para transmitir órdenes militares en clave, incluyendo la del desembarco en Tulagi el 7 de agosto de 1942 y confundir, de esta manera, a los radioescuchas japoneses.

Décadas más tarde, el 25 de abril de 1979, un artículo firmado por Vicente Escudero en el diario vasco Deia resumía esta epopeya bajo el título de “110 vascos y 90 andaluces conquistaron Guadalcanal en 1942”.

El artículo, no solo aumentaba el número de vascos que, según cuenta la leyenda, tomaron parte inicialmente en la batalla por Guadalcanal; también les sumaba un número similar de andaluces —suponemos que a tenor de que la isla fuese bautizada como tal en 1568 por el expedicionario Pedro Ortega de Valencia, oriundo de dicha localidad sevillana— y desvelaba, en rigurosa exclusiva, el fallecimiento del enigmático vasco-mexicano Capitán Carranza el 22 de abril de 1979 en un atropello mortal en Nueva York.


El peso principal de la Campaña de Guadalcanal recayó sobre las divisiones 1ª y 2ª del Cuerpo de Marines, soldados voluntarios que improvisaron sobre el terreno tácticas de combate ante un enemigo muy motivado que no dio tregua (GRASB)

SIN EMBARGO, esta leyenda —por muy fascinante que nos parezca— es, ciertamente, solo eso, una leyenda. A excepción de la lucha que tuvo lugar entre las tropas, mayormente estadounidenses y las tropas japonesas por el control estratégico de Guadalcanal, ninguno de los datos anteriormente expuestos son verdad.

Si se preguntan cómo un periódico de referencia como Deia —al que se unieron todo tipo de editoriales, incluidas las académicas, y otros tantos medios de comunicación en la difusión y profundización durante décadas de este mito— da por bueno el hecho de la toma de Guadalcanal por parte de jóvenes soldados vascos y andaluces; el uso militar del euskera codificado; la propia existencia del supuesto Carranza; y para más inri la notificación final de la muerte de este, descubrirán que los bulos, la propaganda, la desinformación o las “fake news” no nacieron con Twitter.


El punto álgido de los combates de los Raiders tuvo lugar en Edson Ridge (12-14 de septiembre de 1942), donde aguantaron varios ataques nocturnos que a punto estuvieron de romper el perímetro defensivo norteamericano (GRASB)

Tras desmontar, hace unos años, el mito de los “Basque code talkers” e intentar vislumbrar las razones de su nacimiento en el marco de las relaciones del Gobierno Vasco en el Exilio del Lehendakari José Antonio Aguirre y la Oficina de Servicios Estratégicos de EEUU del Coronel William Donovan, es de justicia que hablemos y pongamos en valor a "los otros vascos", a los que sí participaron en la Campaña de Guadalcanal, y quienes desgraciadamente fueron ensombrecidos y marginados por el insólito mito del uso del euskera en Guadalcanal (1).

¿QUIENES FUERON los verdaderos vascos de Guadalcanal?

Desvelamos en el presente artículo la identidad de alguno de estos verdaderos héroes, desconocidos hasta la fecha, y que hemos ido descubriendo durante el progreso del proyecto de investigación “Fighting Basques”. El Grupo de Recreación Histórica de la Asociación Sancho de Beurko se ha sumado a la efeméride del 79º aniversario de Guadalcanal y nos ha brindado su ayuda para ilustrarlo.

Entre los “Fighting Basques” de la Campaña de Guadalcanal u “Operación Watchtower” nos encontramos a personas como John Facque Elissalde, John Sallaberry Berra, Henry Etchemendy Hauscarriage, Joseph Quintana Ybáñez, Domingo Amuchastegui Guenaga, John Maitia Urbelz, John Basañez Basteguieta, James Miguelgorry Souhilar y Joaquin Juanche Muñoz.

Todos ellos fueron protagonistas de la “Operación Watchtower”, que se prolongó durante seis largos y cruentos meses, desde el inicio de la invasión el 7 de agosto de 1942 al 9 de febrero de 1943, fecha aproximada del fin de la evacuación de las ultimas tropas japonesas que resistieron en la isla.

La Campaña de Guadalcanal se convirtió en la primera ofensiva anfibia estadounidense en una nueva estrategia militar de los Aliados por dominar el Teatro de Operaciones del Pacífico. Desde diciembre de 1941, la expansión militar del Imperio de Japón a lo largo y ancho del Pacífico parecía imparable hasta que los Aliados se conjuraron por ponerle freno. Y lo hicieron en la hasta entonces casi desconocida Isla Guadalcanal.

EN ENERO DE 1942, las tropas japonesas habían desembarcado en el archipiélago Bismarck, situado entre las Islas Salomón y Nueva Guinea, para después ocupar Kavieng en Nueva Irlanda y Rabaul en Nueva Bretaña. Rabaul se convertirá en la principal base militar de Japón en el suroeste del Pacífico.

En marzo, los japoneses tomaron Salamaua y Lae en Papua y Bougainville, la mayor isla del archipiélago de las Salomón. Un par de meses después los japoneses se encontraban en Tulagi donde iniciaron la construcción de una base de hidroaviones.

Entre mayo y julio las fuerzas japonesas continuaron su expansión por el resto de las Islas Salomón.

El 8 de junio desembarcaron en Guadalcanal, donde un mes después comenzarán a construir una pista aérea cerca de la boca del Río Lunga.

Para los Aliados esto supuso una temible amenaza contra la base aérea aliada de Espíritu Santo, situada en el archipiélago de las Nuevas Hébridas, y que ponía en peligro las rutas de comunicación entre EEUU, Australia y Nueva Zelanda. Era imperativo neutralizarla (2).

El 7 de agosto de 1942, a los 8 meses del ataque japonés a Pearl Harbor, los marines estadounidenses desembarcaron en Tulagi, Florida, Tanambogo, Gavutu y Guadalcanal. Tras derrotar a las guarniciones de Tulagi y Guadalcanal, se hicieron con el puerto de Tulagi y la pista aérea de Guadalcanal, a la que bautizaron con el nombre de “Henderson Field”, acabando su construcción el 21 de agosto (3).


Mapa de las batallas terrestres de la Campaña de Guadalcanal. (“Weapons and Warfare. History and Hardware of Warfare”)

Desde la costa, la flota estadounidense proporcionó apoyo de cobertura al asalto anfibio inicial, que se produjo bajo intenso fuego aéreo enemigo. A bordo del USS President Hayes, un transporte de ataque, se encontraba el joven vasco-nevadense, de padres bajo navarros, John Facque. La misión del USS President Hayes fue desembarcar unidades del 2º Regimiento de Marines en el lado noreste de Guadalcanal.

En tierra, entre los marines de la Segunda División identificamos al vasco-nevadense Henry Etchemendy. Etchemendy, de padres bajo navarros, sirvió en el 10º Regimiento, proporcionando apoyo artillero desde el inicio de las operaciones.

LA CAMPAÑA DE GUADALCANAL acababa de comenzar, dando lugar a lo largo de los meses a numerosas batallas tanto terrestres como navales, con importantes escaramuzas aéreas.

Desde Rabaul los japoneses lanzaron ataques aéreos contra las fuerzas americanas desplegadas en Tugali y Guadalcanal, a los que se unieron los ataques de los destructores y cruceros ligeros de la Armada Imperial, mientras aprovisionaban como mejor podían a sus tropas en tierra.

La escasez de alimentos y materiales militares será una tónica general tanto para los Aliados como para los japoneses, aunque se hará notar con muchísimo mayor impacto entre las tropas niponas.


Mapa de las batallas navales de la Campaña de Guadalcanal. (“Weapons and Warfare. History and Hardware of Warfare”)

Los enfrentamientos entre patrullas japonesas y americanas fueron constantes, mientras se produjeron esporádicos ataques japoneses de mayor envergadura como el ocurrido entre el 23 y el 26 de octubre de 1942, que tuvo por objetivo recuperar la pista de aterrizaje ahora conocida como “Henderson Field”.

Entre los refuerzos estadounidenses enviados a Guadalcanal durante el inicio del otoño, se encuentra, por ejemplo, el crucero ligero USS Boise, a bordo del cual tenemos a Joseph Quintana —nacido en 1917 en Nevada de padres navarros— y cuya misión fue la de dar cobertura al desembarco de una nueva oleada de marines en Guadalcanal.

El USS Boise resultará dañado durante la Batalla de Cape Esperance en la noche del 11 al 12 de octubre y tendrá que regresar a EEUU para ser reparado. Quintana fallecerá en Sacramento en 1979.


Domingo Amuchastegui (centro) junto a sus hermanos Julián (izda) y John, también veteranos de la Armada estadounidense en la SGM (cortesía de la familia Amuchastegui).

Al USS Boise se le unió el portaviones de escolta USS Copahee, que trasladó cazas y torpederos con destino a “Henderson Field”. Domingo Amuchastegui, nacido en 1923 en Nevada de padres vizcaínos, sirvió a bordo del Copahee, donde se encargaba de las reparaciones en la estructura de los aviones embarcados.

El marine del 14º Grupo de Aviones John Maitia recaló en la isla en octubre de 1942.

Maitia, de padre bajo navarro y madre navarra, nació en California en 1922. Tomó parte en la llamada Batalla Naval de Guadalcanal, otro intento (de nuevo fallido) de retomar el campo aéreo Henderson, con un importante despliegue de la Armada japonesa y de un gran número de refuerzos de tropas japonesas desde Rabaul.

Los refuerzos enviados por los norteamericanos para repeler esta nueva contraofensiva fueron atacados por la aviación japonesa el 11 y 12 de noviembre.

LA BATALLA NAVAL SE DECANTÓ del lado Aliado tras días de duros combates, finalizando el 15 de noviembre.

Fue el último y mayor intento de Japón por hacerse con “Henderson Field”.

Maitia fallecerá en 2018 a la edad de 95 años.

El marino Facque se encontraba a bordo del crucero USS Northampton cuando este fue hundido por torpedos japoneses en la Batalla de Tassafaronga el 30 de noviembre de 1942, en un esfuerzo por evitar que los japoneses reforzaran a sus tropas en Guadalcanal. Facque resultó ileso y sobrevivió al hundimiento.

Fallecerá en 2015, a los 93 años.


Fotografía de John Basañez, posiblemente tomada durante la campaña de Nueva Bretaña. Licenciado con honores en 1945 acumuló durante su vida militar hasta cinco Estrellas de Bronce, por su participación en otro tanto número de batallas, y una Estrella de Bronce a título individual, por su meritorio servicio en combate (cortesía de la familia Basañez).

En diciembre de 1942 llegaron al frente de Guadalcanal otros dos vasco-californianos: el soldado John Basañez y el “seabee” James Miguelgorry. Basañez, de padres vizcaínos, sirvió en el 185º Regimiento (Regimental Combat Team) de la 40ª División de Infantería, enfrentándose desde el primer minuto a tropas japonesas. En Guadalcanal enfermó de malaria, la cual arrastro durante el resto de su vida. Falleció en South San Francisco en 2001.

Miguelgorry nació en 1918 de padres bajo navarros. Sirvió en el 18º Batallón de Construcción Naval, que fue asignado a la Segunda División de Marines, en tareas de reconstrucción. La unidad de Miguelgorry fue equipada con uniformes y equipos de los marines. Falleció a la edad de 81 en el Estado de Washington.

A PRINCIPIOS DE 1943 arribaron a Guadalcanal el marine de la Segunda División, John Sallaberry y el soldado del 161º Regimiento de Infantería, Joaquín Juanche. El vasco-californiano Sallaberry, de padre labortano y madre guipuzcoana, sirvió con el 6º Regimiento, que desembarcó del USS President Adams en el área de Guadalcanal-Tulagi. Juanche, nacido en California en 1915 de padres navarros, se vio envuelto en cruentos combates en la defensa de las posiciones alrededor de “Henderson Field”. También participó en la eliminación, del 10 al 21 de enero, de una concentración de tropas japonesas en lo que se conoció como la Bolsa del Río Matanikau, un denso reducto de jungla situado entre una empinada ladera y un alto acantilado sobre el Río Matanikau.

Al igual que Etchemendy, sus compatriotas Sallaberry y Juanche también lucharon hasta el fin de la Campaña de Guadalcanal.

Desde el 10 de enero y durante unas dos semanas las tropas estadounidenses iniciaron una ofensiva para eliminar a las fuerzas japonesas de la isla, en la que participó muy activamente el 161º de Juanche.

Sallaberry obtendrá la Estrella de Plata por su heroísmo en una acción que tuvo lugar el 21 de enero en Guadalcanal.

Durante una patrulla con su pelotón varios cientos de metros más allá de sus líneas defensivas, una ametralladora enemiga hirió a uno de sus compañeros. Sallaberry, con la ayuda de otro marine recogió al herido bajo constante fuego enemigo y sin tener en cuenta su propia seguridad. Tras Guadalcanal, Sallaberry, Etchemendy y Juanche proseguirán junto a sus compañeros de armas la lucha en el sudoeste del Pacífico.

Sallaberry fallecerá en 1990 y Etchemendy en 2001.

Desgraciadamente Juanche caerá muerto en combate a los 27 años el 5 de agosto de 1943 en Nueva Georgia.


Fotografía de James Miguelgorry, presumiblemente tomada después de su incorporación a la Armada en junio de 1942, en su casa de Sunnyvale, California (Cortesía de la familia Miguelgorry)

LAS PÉRDIDAS, tanto humanas como de recursos materiales, fueron sustanciales para ambos bandos, aunque evidentemente la balanza se decantó del lado Aliado. Cerca de 30.000 soldados japoneses de un total de 36.000 perecieron en la Campaña de Guadalcanal, la mayoría de ellos como consecuencia de la hambruna y enfermedades tropicales.

Tras Guadalcanal, Japón se encontró por primera vez desde Pearl Harbor a la defensiva al no poder reemplazar la flota aérea y marítima destruida durante la larga Campaña de Guadalcanal.

La contraofensiva aliada continuó por el resto de las Islas Salomón y Nueva Guinea, capturando bases japonesas de enorme importancia estratégica, lo que facilitará el éxito en las futuras campañas del suroeste y centro del Pacífico.

EL RELATO HISTÓRICO presentado aquí responde a evidencias contrastables y se impone al mito y a su innegable poder de seducción, que hasta la fecha había conectado falsamente lo vasco con la remota Isla de Guadalcanal durante la SGM, enmascarando los verdaderos sucesos protagonizados por estadounidenses de origen vasco, de carne y hueso.

A la leyenda de Carranza y de su grupo de “Basque code talkers”, y a sus promotores en las sombras, les queda el único refugio del devenir del tiempo, del olvido de la historia tal y como acaeció y de sus auténticos héroes.

HAN DE SER REIVINDICADOS. Facque, Sallaberrry, Etchemendy, Quintana, Amuchastegui, Maitia, Basañez, Miguelgorry y Juanche —entre otros que la investigación pueda todavía desvelar— han de ser indiscutiblemente reivindicados por la historiografía vasca como sujetos activos de nuestra diáspora y de nuestra historia común.

Se lo debemos a ellos y a su memoria si queremos que la Historia se imponga al mito.

Para ello es necesario más que nunca crear un futuro con memoria; una memoria pública, didáctica e inclusiva.
 

NOTAS

(1) Oiarzabal, Pedro J. y Guillermo Tabernilla. “El enigma del mito y la historia: ‘Basque code talkers’ en la Segunda Guerra Mundial. La OSS y el Servicio Vasco de Información—la Organización Airedale”. Saibigain, No. 3 (2017)

(2) Mueller, Joseph N. (1992). Guadalcanal 1942: The Marines Strike Back. Oxford: Osprey Publishing

(3) Danny J. Crawford, Robert V. Aquilina, Ann A. Ferrante, Lena M. Kaljot, and Shelia P. Gramblin. (2001). “The 2d Marine Division and its Regiments”. Washington D.C.: History and Museum Divisions Headquarters, U.S. Marine Corps

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Sancho de Beurko Elkartea

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El blog Ecos de dos guerras, 1936-1945 tiene por objetivo divulgar la participación de vascos y navarros en dos de las contiendas bélicas que definieron el devenir de buena parte del Siglo XX. La Asociación Sancho de Beurko pretende rescatar del anonimato a los miles de personas que constituyen la columna vertebral de la memoria histórica de las comunidades de vascos y navarros, en ambos lados de los Pirineos, y de sus diásporas de emigrantes y descendientes, con principal énfasis en la de EEUU durante el periodo de 1936 a 1945.

Autores

Guillermo Tabernilla es investigador y fundador de la Asociación Sancho de Beurko, una organización sin ánimo de lucro que estudia la historia de vascos y navarros en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad es su secretario y community manager, así como editor de la revista digital Saibigain. Entre 2008 y 2016 dirigió el catálogo del “Cinturón de Hierro” para la Dirección de Patrimonio del Gobierno Vasco y es, junto con Pedro J. Oiarzabal, investigador principal de Fighting Basques, un proyecto de memoria sobre los vascos y navarros en la Segunda Guerra Mundial en colaboración con NABO, la federación de Organizaciones Vascas de Norte América.

Pedro J. Oiarzabal es Doctor en Ciencias Políticas-Estudios Vascos por la Universidad de Nevada, Reno (EEUU). Desde hace dos décadas su trabajo se ha centrado en investigación y consultoría sobre políticas públicas (ciudadanía en el exterior y retorno), diásporas y nuevas tecnologías, y memoria social e histórica (historia oral, migración y exilio), con especial énfasis en el caso vasco. Es autor de más de una veintena de publicaciones. Blogs “Basque Identity 2.0” de EITB y “Diaspora Bizia” de EuskalKultura. En Twitter @Oiarzabal.

Josu M. Aguirregabiria es investigador y fundador de la Asociación Sancho de Beurko. En la actualidad es su presidente. Especialista en la Guerra Civil en Álava, es autor de varias publicaciones relacionadas con esta temática entre las que destaca “La batalla de Villarreal de Álava” (2015) y “Seis días de guerra en el frente de Álava. Comienza la ofensiva de Mola” (2018).

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