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El marine navarro Federico Clavería, primer corresponsal en la SGM

28/05/2021

En memoria de los periodistas David Beriain y Roberto Fraile, asesinados en Burkina Faso


Federico Claveria observa una fotografía de sí mismo dando un caramelo a un niño de Tinian internado en 1944. (Foto del Departamento de Defensa, Cuerpo de Marines de EEUU (USMC), 41922 [1], 1969).

El 22 de octubre de 1912 un joven navarro de 25 años Saturnino Clavería Razquin, nacido en Altsasu en 1886, cruzó la frontera entre México y Estados Unidos (EEUU) a través del paso de Nuevo Laredo, Tamaulipas-Laredo, Texas, huyendo de las consecuencias provocadas por lo que posteriormente será conocido como la Revolución Mexicana, iniciada en 1910. Tres días más tarde lo hará su mujer María Maldonado López, nacida también en 1886, en Valle de Ignacio Allende, Chihuahua, México, y sus hijos, Federico y Miguel, nacidos en Ciudad de México en 1908 y 1910. Fue en el paso fronterizo de Laredo cuando con tan solo cuatro años Federico vio por primera la bandera estadounidense, un recuerdo que le seguirá el resto de su vida, y que recobrará un nuevo significado durante su participación en la Segunda Guerra Mundial (SGM). Durante unos años residieron en Bexar, Texas para posteriormente trasladarse a Huntington Park, en el condado californiano de Los Ángeles, y de ahí, finalmente a Santa Barbara, California.

Criado entre Texas y California, desde mediados de la década de 1930 Federico inició una fructífera carrera como artista comercial tanto para la RKO Service Corporation como para la Warner Bros. Pictures en Los Ángeles, dos de los mayores estudios cinematográficos de la era dorada de Hollywood. Movido por el fervor patriótico que recorrió EEUU como resultado del ataque japonés a Pearl Harbor, Federico intentó unirse al Cuerpo de Marines siendo rechazado al no ser ciudadano estadounidense. Había solicitado la ciudadanía en 1937, pero no le será concedida hasta agosto de 1942. Con los papeles en la mano cuenta la leyenda que Federico entró en la oficina de reclutamiento de los marines creyéndose a salvo de cualquier objeción. Sin embargo, fue rechazado en el examen médico. Federico era daltónico (2). No obstante, dado el pasado cinematográfico de Federico como operador de cámara, el oficial de reclutamiento le otorgó una exención médica. Finalmente, Federico se alistó en el Cuerpo de Marines el 1 de octubre de 1942 en Los Ángeles. ¿Cuál era el interés del Cuerpo de Marines por la cinematografía? (3).


Fotografía de Federico Claveria en su petición de ciudadanía estadounidense de 1937 en Los Ángeles.

Tras la victoria japonesa sobre la resistencia heroica de los marines y civiles norteamericanos durante la invasión de la Isla Wake el 23 de diciembre de 1941, el Cuerpo de Marines se sintió en la obligación moral de atestiguar el servicio prestado por sus hombres en el frente y así asegurarse más publicidad para el propio Cuerpo.

A principios de 1942, le fue asignado al brigadier general del Cuerpo de Marines Robert L. Denig la organización y dirección del primer Departamento de Relaciones Públicas del Cuerpo de Marines para informar sobre sus soldados en zonas de combate. Consecuentemente, reporteros y fotógrafos con al menos cinco años de experiencia fueron reclutados como corresponsales de guerra, pasando a denominarse a sí mismos como los “Demonios de Denig” (4). Como apunta Maslowski, “A diferencia de otras fuerzas armadas, el Cuerpo de Marines no había organizado formalmente unidades fotográficas [...] Antes de Tarawa, la fotografía de los Marines no era impresionante. Isla Wake se había perdido por completo, y la cobertura de la batalla de seis meses por Guadalcanal era escasa. [El documental de los Marines] This is Guadalcanal […] no contenía una sola escena de combate terrestre verdaderamente excepcional. Pero a finales de 1943, los marines estaban bien organizados fotográficamente” (5).

Después de finalizar un periodo de seis semanas de entrenamiento como tropas de combate Federico al igual que sus compañeros del Departamento de Relaciones Públicas les será otorgado eventualmente el rango de sargento siendo enviados al extranjero con unidades de combate. Los fotógrafos y operadores de cámara como Federico cambiaron la carabina por pistolas de calibre 45. Federico fue asignado al 24º Regimiento de la 4ª División de Marines cubriendo tres operaciones anfibias en el Pacifico en un periodo de ocho meses.


Federico Claveria (derecha) y su compañero el sargento William C. Fitch rodeados por niños en Saipán durante una grabación en el campo de internamiento establecido tras la captura de la isla (The Evening Herald, 20 de Julio de 1944).

“Antes de cada una de sus tres operaciones anfibias, [Federico] pedía al capellán del barco que dijera una oración, no por él sino por su familia, para que sus padres ‘sintieran tranquilidad y paz mental’ si moría en acción. Kwajalein fue su primer asalto […] entró con la tercera oleada, mareado y asustado […] Una vez en tierra cesaron las náuseas y los nervios se calmaron. Primero filmó las oleadas de desembarco posteriores que llegaban a las playas, luego se volvió y fotografió el avance de los marines” (6).

Junto al 24º regimiento Federico tomó parte en las batallas de Kwajalein (31 de enero-3 de febrero de 1944), Saipán (15 de junio-9 de julio de 1944) y Tinian (24 de julio-1 de agosto de 1944). En el 24º coincidió con el marine de primera clase el vasco-californiano Lawrence Erburu. Con el asalto a las islas de Roi y Namur en el atolón de Kwajalein, en las Islas Marshall, los estadounidenses lograron penetrar por primera vez el anillo exterior de defensa del Pacífico japonés. EEUU perdió unos 200 hombres, mientras solo una cincuentena de japoneses de un total de 3.500 logro sobrevivir.

La lucha continuó en las Islas Marianas de Saipán y Tinian. Las victorias estadounidenses sobre estas islas facilitaron la entrada en la esfera de defensa interna de Japón. Saipán conocida también como el Día D del Pacifico supuso un antes y un después en el devenir de la guerra. El archipiélago japonés por fin se encontraba dentro del alcance de los bombarderos B-29 de las Fuerzas Aéreas de EEUU. Unos 3.400 soldados norteamericanos murieron o fueron dados por desaparecidos en Saipán y unos 10.000 resultaron heridos en combate. Entre los fallecidos se encontraba el joven Erburu quien perdió la vida con 22 años. El 90% de las tropas japonesas perecieron durante el enfrentamiento. En Tinian, la resistencia japonesa a la invasión fue también feroz. Mientras unos 320 soldados estadounidenses murieron y cerca de 1.600 fueron heridos de un total de 41.000 marines, el total de las fuerzas japonesas, unas 8.000, fueron aniquiladas. A esto se sumó la muerte de unos 4.000 civiles japoneses, muchos como resultado de suicidios, asesinados por los propios soldados japoneses o como resultado de la batalla. Tras el control de la isla unos 13.000 civiles japoneses fueron internados en campos de concentración.

Entre los marines de origen vasco identificados hasta la fecha que combatieron en Saipán y Tinian se encuentran los veteranos de la Segunda División, Joseph Quintana Urizar, John Sallaberry Berra, Laurence Urizalqui Zalba y Joseph Leniz.

Posteriormente el 24º se dirigió a Iwo Jima. Sin embargo, Federico no se unió a la expedición ya que había estado en tres operaciones y camarógrafos recién llegados todavía no habían tenido la oportunidad de participar en ninguna misión.


Federico Claveria, arrodillado junto a una cerca de alambre de púas, ofrece caramelos a un niño japonés internado en un campo de Tinian. Hacia el 10 de agosto de 1944, unos 13.000 civiles japoneses habían sido recluidos en campos de internamiento en la isla. (foto del Departamento de Defensa, Cuerpo de Marines de EEUU (USMC), 90935).

Federico fue asignado temporalmente al Cuartel General del Grupo de Aeronaves 24º de la Primera Ala de Aeronaves del Cuerpo de Marines en el Pacífico. Dos días después de la rendición de Japón, Federico solicitó estar en la ceremonia de traspaso de poderes en la Isla Wake que tuvo lugar el 4 de septiembre de 1945 como un gesto simbólico hacia aquellos compañeros marines que perecieron o fueron apresados durante la invasión japonesa de la isla. Estaba filmando la bajada de la bandera japonesa cuando “miré hacia arriba y vi a un soldado japonés saludando a su bandera siendo arriada y las lágrimas que corrían por sus mejillas”, recuerda Federico. “Eso me conmovió. Pero luego, de la misma manera, un poco más tarde, Old Glory fue izada y, muchacho, las lágrimas también corrieron por mis mejillas. Entonces pude entender que el japonés y yo éramos dos seres humanos en el mismo barco. Estaba cumpliendo con su deber. Yo estaba haciendo el mío” (7). Habían transcurrido 33 años desde que contemplase por primera vez la bandera estadounidense.

Federico regreso finalmente a EEUU en enero de 1946. En marzo se casó con su novia, la mexicana Bertha Alice Ciriza, y en julio fue licenciado con honores tras casi cuatro años de servicio. Fue parte de la primera generación de corresponsales en la historia del Cuerpo de Marines. Aproximadamente 430 marines desempeñaron funciones de combate fotográfico en el Pacífico durante la guerra. Ninguno de los llamados “Demonios de Denig” originales sigue con vida.


Ceremonia de izada de la bandera estadounidense sobre la Isla Wake el 4 de septiembre de 1945. Esta fue la primera vez que la “Estrellas y Barras” sobrevolaba Wake desde su captura por los japoneses el 23 de diciembre de 1941. (foto de R.O. Kepler, USMC, NH 96813 de la Armada de EEUU en Wikipedia-Wake Island;).

Federico y Bertha fundaron en diciembre de 1946 su primera fábrica de tortillas bajo el nombre de La Tolteca en Santa Barbara, ciudad donde establecieron su hogar. Posteriormente abrirán a lo largo de los años otros siete restaurantes en el sur de California y en la ciudad de Phoenix, Arizona, convirtiéndose en una prominente familia de negocios en el Condado de Santa Barbara. La familia cerró el restaurante original en 2006.

Censura mediante el mundo podía ver y sentir lo que estaba ocurriendo en el frente a través de las fotografías y películas de los corresponsales de guerra, ya fueran civiles o militares. A la SGM le sucedieron otros muchos conflictos en el que las tensiones entre la libertad de prensa y la censura militar no se disiparon, alcanzando una nueva y sorprendente meta con la retrasmisión en directo de acciones de guerra, particularmente tras el 11-S, como la invasión de Afganistán por parte de los EEUU el 7 de octubre de 2001 o la posterior invasión de Irak en 2003. La guerra era televisada como si de una película de Hollywood se tratase.

Los corresponsales de guerra se convirtieron en historiadores a pie de trinchera que se encontraban en el momento y el lugar adecuados realizando un registro directo de la vida mientras informaban sobre los hechos y experiencias cotidianas de los soldados en el frente. Al testimonio escrito se le sumo el gráfico con el poder de ilustrar a toda una generación cuyos sacrificios no podían pasar desapercibidos por una sociedad expectante de los resultados de su entrega y dedicación. Las imágenes que tomaron los corresponsales de guerra como Federico aún mantienen su peso histórico y siguen siendo utilizadas con gran profusión 75 años después de los hechos, creando una memoria colectiva fotográfica de la época y de una generación que consiguió la victoria final contra el totalitarismo de aquel momento. El propio mundo de la Recreación Histórica se nutre de las imágenes tomadas por parte de personajes como Federico, dotándolas de un nuevo significado y de un poder simbólico del que carecían en un primer momento.

Aun con un claro componente propagandista patriótico hicieron de la guerra algo más humano, visibilizando sus trágicas consecuencias en la población civil, en la devastación de ciudades o, por ejemplo, al llevar a la gran pantalla o a las portadas de los periódicos las pequeñas historias detrás de los soldados caídos en combate… El nombre de Federico Claveria pasará a formar parte del gran elenco de corresponsales de guerra vascos, aunque civiles, que le precedieron como la histórica Cecilia García de Guillarte (Tolosa, Gipuzkoa, 1915-1989), quien cubrió el Frente Norte de la Guerra Civil de 1936, o el mítico Manu Leguineche (Arratzu, Bizkaia, 1941-2014, Madrid), o los más recientes Jon Sistiaga (Irun, Gipuzkoa, 1967), Mikel Ayestaran (Beasain, Gipuzkoa, 1967) o Ane Irazabal (Arrasate, Gipuzkoa, 1984).. Sirva este artículo como un sincero homenaje a los hombres y mujeres corresponsales de guerra que siguen hoy en día jugándose literalmente la vida por desempeñar el trabajo fundamental de informar.

En 1985, la Asociación de Corresponsales de Combate del Cuerpo de Marines otorgó a Federico el “Premio en Memoria de Donald L. Dickson”, creado para aquellos que más han contribuido a la mencionada asociación. Federico falleció en 1994 a los casi 85 años en Santa Barbara y fue enterrado con honores militares.
 

(1, 3, 5, 6, 7) Maslowski, Peter. (1993). Armed with cameras. The American military photographers of World War Two. New York: The Free Press. Páginas 175, 237, 222-23, 237-38, y 238-239.

(2) Federico and Bertha Claveria Collection, CEMA 130, Department of Special Collections, University Library, University of California, Santa Barbara. (METER LINK https://www.library.ucsb.edu/special-collections/cema/claveria SOBRE “Federico...Collection”).

(4) Frank, Benis M. (1967). Denig’s Demons and how they grew: The story of Marine Corps Combat Correspondents, Photographers and Artists. Marine Corps Combat Correspondents and Photographers Association.
 

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Sancho de Beurko Elkartea

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El blog Ecos de dos guerras, 1936-1945 tiene por objetivo divulgar la participación de vascos y navarros en dos de las contiendas bélicas que definieron el devenir de buena parte del Siglo XX. La Asociación Sancho de Beurko pretende rescatar del anonimato a los miles de personas que constituyen la columna vertebral de la memoria histórica de las comunidades de vascos y navarros, en ambos lados de los Pirineos, y de sus diásporas de emigrantes y descendientes, con principal énfasis en la de EEUU durante el periodo de 1936 a 1945.

Autores

Guillermo Tabernilla es investigador y fundador de la Asociación Sancho de Beurko, una organización sin ánimo de lucro que estudia la historia de vascos y navarros en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad es su secretario y community manager, así como editor de la revista digital Saibigain. Entre 2008 y 2016 dirigió el catálogo del “Cinturón de Hierro” para la Dirección de Patrimonio del Gobierno Vasco y es, junto con Pedro J. Oiarzabal, investigador principal de Fighting Basques, un proyecto de memoria sobre los vascos y navarros en la Segunda Guerra Mundial en colaboración con NABO, la federación de Organizaciones Vascas de Norte América.

Pedro J. Oiarzabal es Doctor en Ciencias Políticas-Estudios Vascos por la Universidad de Nevada, Reno (EEUU). Desde hace dos décadas su trabajo se ha centrado en investigación y consultoría sobre políticas públicas (ciudadanía en el exterior y retorno), diásporas y nuevas tecnologías, y memoria social e histórica (historia oral, migración y exilio), con especial énfasis en el caso vasco. Es autor de más de una veintena de publicaciones. Blogs “Basque Identity 2.0” de EITB y “Diaspora Bizia” de EuskalKultura. En Twitter @Oiarzabal.

Josu M. Aguirregabiria es investigador y fundador de la Asociación Sancho de Beurko. En la actualidad es su presidente. Especialista en la Guerra Civil en Álava, es autor de varias publicaciones relacionadas con esta temática entre las que destaca “La batalla de Villarreal de Álava” (2015) y “Seis días de guerra en el frente de Álava. Comienza la ofensiva de Mola” (2018).

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